5 de marzo de 2012

España: ¿La maquila de Europa?

Las maquilas se implantaron en los países del tercer mundo en los años 80 y 90. Eran áreas de libre comercio, bajos impuestos, sindicatos débiles y mano de obra barata, dedicadas a la exportación, donde las multinacionales alcanzaban beneficios millonarios. PSOE y PP, con sus sucesivas reformas, quieren convertir España en una maquila.

Las reformas que está aplicando Rajoy no son más que la segunda vuelta de las que empezó Zapatero. Todas ellas inciden negativamente en las condiciones laborales de los trabajadores españoles, reduciendo drásticamente nuestra capacidad para acceder a los bienes de consumo. Hasta tal punto, que cada vez parece más una estrategia suicida, incluso para el capital (a fin de cuentas la empresa necesita que alguien le compre sus productos)

En efecto, la pequeña empresa se hunde. No consigue colocar sus productos debido al descenso inparable de las rentas del trabajo. Sin embargo, los grandes grupos, que se dedican a la exportación han recuperado lasenda del crecimiento, y llevan ya 4 trimestres consecutivos con crecimientos de los beneficios del orden del 6% y hasta del 8%. ¿Cómo? Sencillamente, porque ya empieza a funcionar la estrategia de la maquila: producción de baja calidad, con reducidos costes salariales, menos derechos y dedicada a la exportación. (Ver diario 5 días: los salarios bajan mientras crecen los beneficios

Quieren convertir España en la maquila de Europa. Sólo así se explica la obstinación en:
  • Mantener el Salario mínimo  en un 50% de la mayoría de estados europeos.
  • Cargar cada vez más el sostenimiento del estado sobre las rentas del trabajo, reduciendo la carga sobre los beneficios empresariales.
  • Reducir derechos sindicales de todo tipo. En particular, con la última reforma laboral, al llevar la negociación al ámbito de cada empresa por separado.
  • Precarizar de forma creciente el empleo abaratando y facilitando el despido.
  • La renuncia a intervenir para hacer llegar el crédito a PYMES y autónomos.
  • Mantener la estrategia liberalizadora de comercio, en especial exterior, forzando a España a competir con la producción del Tercer Mundo.
  • Renuncia total a una política de I+D e inversión pública que permitiera al tejido industrial español acceder a la producción de elementos de alto valor añadido.
La estrategia del PP es que los trabajadores españoles seamos más competitivos. Pero no en en una competición con Alemania o Suecia (por calidad y eficiencia), sino con Rumanía o Marruecos (por precio y bajos costes salariales).

Las consecuencias sociales de este modelo son catastróficas: elevado nivel de paro, crecimiento de la desigualdad, deterioro de los servicios públicos y de la inversión derivadas de la disminución de ingresos del Estado, deterioro de las condiciones de vida de la mayoría social, descenso del nivel educativo y sanitario, crecimiento de la delincuencia, destrucción ambiental...

¿Veremos pronto a las asociaciones humanitarias de otros países denunciar las prácticas laborales y el reparto de la riqueza en España como violaciones de los Derechos Humanos? Hace años, desde España, las ONGs denunciábamos la explotación que las maquiladoras practicaban en Centroamérica... quizá pronto esa realidad sea la nuestra. De hecho, ya ha empezado a serlo.

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