20 de mayo de 2018

Capital humano ¿no gracias?


Los trabajadores del centro de Formación para el empleo de Cartuja están en lucha por sus puestos de trabajo y en defensa de la formación para los desempleados de Granada. La irresponsabilidad de los gobernantes españoles y andaluces, en lo tocante a la formación de capital humano es escandalosa. Con toda la corrupción y despilfarro, con toda su ineficiencia y afán por promover el capitalismo de amiguetes, probablemente sea la dejadez en este terreno, la forma en que más daño nos están haciendo.


En esta Europa mercado único de 500 millones de ciudadanos-consumidores-productores en la que no existen fronteras para las empresas ni las mercancías, el factor clave para conseguir un nivel de empleo y bienestar razonable para los habitantes de un territorio, ha acabado por ser el capital humano, que no es otra cosa que las capacidades cognitivas de la población y, por tanto, sus habilidades laborales.

Siempre ha sido así, pero en este mundo que el capital ha decidido globalizar, se nota más que nunca. El nivel educativo fue una de las claves del despegue económico noreuropeo y norteamericano y del atraso de los países mediterráneos; el nivel educativo explicó (junto con el plan Marshall) la milagrosa recuperación de la Europa de posguerra en 5 años comparada con la española que llevó 20 -ese es el fracaso brutal del pretendido milagro económico del franquismo- El capital humano es, en definitiva, la apuesta estratégica que ha hecho que Corea o China hayan duplicado sus economías cada siete o diez años durante las últimas décadas.

Las empresas pueden desplazarse allá donde encuentren mano de obra más barata o cualificada además de impuestos más bajos. Los modelos posibles son dos: Un esquema incluye salarios bajos con empleos precarios de poca cualificación e impuestos también bajos que garantizan un bienestar escaso para la población y, por tanto, imposibilitan salir del pozo del bajo capital humano. El otro, salarios altos con manos de obra cualificada y estable y unos impuestos acordes con un nivel de bienestar aceptable. Las empresas de alto valor añadido, de tecnologías punteras, no tienen problema en aceptar el segundo esquema, porque es el único en el que pueden desenvolver su actividad.

Lo que tenemos que preguntarnos es qué modelo es el que estamos siguiendo en España y en Andalucía en concreto. No hace falta ser adivino para adelantar el resultado de mi reflexión: hemos apostado colectiva y políticamente por el subdesarrollo. Estamos a la cola de Europa y cada vez lo estaremos más porque nuestros gobernantes han decidido que seamos un país de trabajadores pobres y baratos. Lo intuimos, pero déjenme darles algunos datos para acabar con el caso concreto de Granada:

Empezando por lo más alto en generación de capital humano, la apuesta española por la investigación, es de las más bajas de Europa, superando tan sólo a Irlanda y Grecia, tras la hecatombe económica que ha sufrido, así como a los países en transición de las antiguas economías del Este. Muchos países europeos decidieron que los recortes no podían tocar su apuesta por el futuro, pero no fue así en España. Según refleja Eurostat, nuestra inversión en I+D entre 2009 y 2016 bajó el 9,1% mientras en Europa ha crecido una media del 27,4%, con casos como el de Alemania y Reino Unido, donde el crecimiento ha sido del 40%. Más aun, según denunciaba recientemente la Confederación de Sociedades Científicas de España en su Informe de Urgencia sobrelos PGE2018 la mayoría de los fondos para I+D en España son ilusorios, pues consisten en préstamos en condiciones leoninas que ninguna entidad pública o privada solicita lo que llevó a que el año pasado, el 70% del presupuesto para Investigación y Desarrollo se quedara sin ejecutar. No se gastó, con lo que las cifras reales de I+D en España son mucho menores que las que presentan los sucesivos gobiernos. Estamos los últimos y cada vez nos quedamos más atrás.

La inversión en educación en España es de las más bajas de Europa, dedicándole tan solo un 4% del producto interior bruto frente al 4,7% de media europea (en la que muchos países superan el 5%) en una posición intermedia entre Eslovaquia y Bulgaria (para que nos situemos) Además, ha sido una de las primeras vícitmas de los recortes iniciados por Zapatero en 2010 e incrementados por Rajoy posteriormente, pues se ha ido recortando en estos años en medio punto porcentual de PIB, que son la friolera de 4.800 millones de euros menos al año dedicados a educación entre 2009 y la actualidad. De nuevo ponemos las condiciones para quedarnos cada vez más atrás.

Nuestra Universidad es demasiado teórica y generalista, alejada de las necesidades del tejido productivo, con unos costes crecientes en los posgrados que hace años empezaron a expulsar de los altos niveles formativos a los hijos de las familias menos acomodadas y, para colmo, padece una vergonzosa endogamia clientelista que mantiene en el régimen feudal su sistema de selección de personal. Nada demasiado deseable para la elevación del nivel académico y que hace que convivan excelentes profesores e investigadores con otro personal adocenado que nada aporta a la investigación o a la formación de los estudiantes, que salen con verdaderas lagunas de algunos grados sin que el sistema tenga vías de intervención o las que tiene no se pongan en uso. Supongo al PP que concibe la Universidad, a lo que parece, como un sitio en que amañar títulos para sus cargos, todo esto le importa poco.

La situación de la formación profesional es lamentable. Le dediqué una entrada hace algunos meses pero, básicamente, seguimos tratando a la Formación Profesional como la hermana pobre del sistema educativo, cuando todos los indicadores muestran que es clave para la cualificación de la mano de obra especializada que necesitan tanto la industria como los servicios. La estructura educativa española está polarizada, con un 36% de la población que se queda en la secundaria obligatoria, con una muy baja capacitación laboral, y otro 40% que accede a la educación universitaria, mientras la formación técnica profesional se encuentra despoblada. El porcentaje de alumnos de Formación Profesional es de un ridículo 12% en España frente al 29% de media de la UE. La oferta es escasa e hizo que el año pasado 30.000 jóvenes andaluces (5.700 granadinos) se quedaran sin plaza en la especialidad de FP que querían cursar.

Finalmente, la formación para el empleo de la Junta de Andalucía, los famosos centros de FPO, se encuentran paralizados. Su misión es la de ofrecer capacitación y reciclaje profesional. Muy especialmente a los desempleados jóvenes, parados de larga duración y también mujeres que en su momento abandonaron la formación o que desean incorporarse al tejido productivo. Estos centros forman parte de las políticas activas de empleo, que son uno de los mayores déficits del sistema español de capital humano y que, en el estado en que se encuentran, no sirven más que para hundir más en la precariedad y el desempleo a la clase trabajadora.

Las políticas activas de empleo son otra de esas cuestiones en las que duele la comparación con Europa. Según los datos tomados de la tesis de MªJesús González Blanch sobre las políticas activas de empleo europeas durante la crisis, España es de los estados de la UE que más porcentaje de PIB dedica a la protección al desempleo, por el porcentaje tan elevado de parados. Pero, paradójicamente, es de los que menos esfuerzo dedica a revertir esa situación ofreciendo formación a esos desempleados a los que pagamos ayudas. En España, solo uno de cada 7 euros dedicados a políticas de empleo se dedican a formación para los parados. Los otros seis son para transferencias. Un desequilibrio que no encuentra comparación en Europa. Que entre 2008 y 2012 el desempleo creciera 12 puntos y en ese mismo periodo las políticas de formación para reciclar a las personas desempleadas (por ejemplo las masas provenientes del sector de la construcción) no solo siguieran siendo ridículas, sino que se recortaran, es de una irresponsabilidad criminal por parte de nuestros gobernantes.
En este contexto tenemos que enmarcar los recortes de la Junta de Andalucía en materia de formación para los desempleados y el hecho de que el centro de FPO de Cartuja, que es para toda la provincia de Granada, esté cerrado a efectos prácticos desde hace años. Un centro dotado de talleres de carpintería, soldadura, electrónica, etc., hasta alcanzar medio centenar de especialidades. Un centro donde se han reciclado personas que gracias a la formación recibida, han conseguido puestos de trabajo estables y que, además, está ubicado en una de las zonas con más paro de la provincia: el distrito Norte de la capital. En la planificación de la Junta de Andalucía, se previeron 37 cursos para 2017 y otros 37 para 2018 pero el año pasado se dieron tan solo 10 y este año 2. Mientras, los propios profesores, que tuvieron que demandar a la Junta porque los tenía precarizados como falsos autónomos, están en paro; los parados del barrio -y de toda Granada- demandando formación; algunos empresarios de Granada diciendo que les falta mano de obra cualificada precisamente en las especialidades que forma ese centro y los cursos sin convocarse con los talleres cogiendo polvo. Y todo con los cursos hasta presupuestados y con el dinero consignado para convocarlos. Dan ganas de llorar de rabia, pero no vamos a llorar. Los trabajadores se han puesto en lucha, y muchos vecinos del barrio les apoyamos y llegaremos hasta donde haga falta.

Hablaba al principio de la dejadez en esta materia. Pero mucho me temo que haya más que eso. En lo particular del centro de FPO de Granada, solo cabe sospechar, ante lo inexplicable, que se trata de una venganza contra los trabajadores, que se atrevieron a demandar en defensa de sus derechos. Una venganza mafiosa que toma de paso como rehenes a todos los parados de Granada. Bonita forma de entender el socialismo por los gobernantes de la Junta. Pablo Iglesias (el original) vomitaría. Pero es que, además, todo esta carencia en la formación de capital humano con dinero público, deja un inmenso agujero que la iniciativa privada está más que dispuesta a llenar, convirtiendo en negocio la formación de los trabajadores. Ahí si que llegarán luego, no me cabe duda, los fondos públicos en forma de subvenciones, conciertos, ayudas o deducciones, para complementar lo que los trabajadores y parados tengan que quitarse de sus menguadas rentas para poder acceder a formarse.

La formación será escasa y costosa, exigirá sacrificios, pero por medio, algunos empresarios privados, unos mejor colocados que otros ante los repartidores de fondos públicos, irán haciendo su agosto. Sobre nuestras espaldas y a costa del subdesarrollo de España. Cuestión de clase.

24 de abril de 2018

El Lustro que vivimos peligrosamente

Este miércoles 25 de abril se presenta en la feria del libro de Granada el último libro de Pedro Vaquero: “El Lustro Que Vivimos Peligrosamente”.
Entre el verano de 2011 y el de 2016, Pedro Vaquero escribió cientos de artículos. A veces tres por semana, uno diario o hasta dos en un sólo día… A veces, se producía un silencio impuesto de algunas semanas, por pura imposibilidad física.
Fueron cinco años intensos. Un lustro en el que la Izquierda luchó a brazo partido contra los recortes y el austericidio, mientras Pedro, que no se resignaba nunca, compaginaba esa lucha con la suya particular contra la enfermedad. Su forma de contribuir fue a través de las ideas, y su forma de expandir esas ideas fueron sus artículos. Este libro recoge aquellos que hemos creído que son los mejores de esos años. Los que con más lucidez reflejan el momento político y social; lo analizan y lo ponen hoy ante nuestros ojos.
En esos cinco años, en ese lustro que vivimos peligrosamente, pasó de todo: PP y PSOE pactaron la reforma express de la constitución para introducir la regla del déficit cero; IU se aventuró en el pacto de cogobierno en Andalucía, nació Podemos primero y Ciudadanos después; asistimos atónitos a la gran tragedia griega de Syriza y la Troika; en Italia se impuso una tiranía tecnocrática y por toda Europa resurge el fascismo. Mientras, en España, estallan las luchas contra los desahucios y el capital bancario devora las Cajas a la vez que se nos aplicaban recortes de derechos sociales, económicos y laborales. Empezaba también la cuestión de la independencia en Cataluña; se empezó a hablar de confluencia de la Izquierda, de fin de régimen, de cambio de sistema… Una ilusión abortada por la enésima traición a los votantes de izquierdas, que entregó a Rajoy un segundo mandato.
El tiempo es la materia prima de la política”. Es una de las cosas que Pedro nos decía de vez en cuando para enfatizar que tan importante era una idea, una propuesta o una iniciativa cualquiera, como acertar en el momento de plantearla. Que de la adecuación entre palabra y tiempo nacía la diferencia entre el mero ruido y la posibilidad de captar la atención y el apoyo de aquellos a quienes nos dirigimos, que es la esencia de la política. Quienes hemos cooperado en la preparación de este libro, pensamos que este es el tiempo adecuado de su publicación, para que el esfuerzo intelectual de Pedro sea útil en la conformación de la confluencia política en Andalucía.
Este es por tanto un libro cargado de intención. Pedro siempre escribía con intención, igual que hablaba, miraba, sonreía y hasta torcía el gesto con intención. Su intención fue siempre contribuir a la emancipación de la clase trabajadora y esa es ahora la nuestra.
En la presentación del segundo libro de Pedro Andalucía ante la crisis, la alternativa a nuestro alcance, en 2007, califiqué a Pedro de “un verdadero revolucionario”. Lo contrario de lo que siempre han dicho de él los que se proclaman guardianes de las esencias, como él mismo me recordó sobre la marcha. Cierto; no es su estilo, ni nadie pretenda encontrar en estos artículos, el llamar a la toma de las armas, a la huelga general indefinida, a la acción revolucioinaria aquí y ahora… Porque aquí y ahora ni tenemos armas, ni hay cultura de clase para una huelga general ni hay condiciones para una revolución. La oratoria revolucionaria estéril la dejaba Pedro para los que no tienen nada mejor que ofrecer.
La obra de Pedro es revolucionaria porque es la obra de un verdadero intelectual orgánico de la Izquierda. Está dirigida a evidenciar la lucha de clases que se oculta detrás de los acontecimientos políticos, que los origina, los motiva, como verdadero motor de la historia. Desde las más evidentes reformas laborales a las cuestiones de memoria histórica y desde las tensiones territoriales a la cultura basura o la crisis ambiental, el análisis de Pedro nos sirve siempre para descubrir que detrás de todo, está la secular contraposición entre los intereses del capital y los de los trabajadores. Y que solo mediante la unidad de la clase trabajadora podemos aspirar a mejorar nuestras condiciones de vida.
Precisamente por su intención revolucionaria, estos escritos están dirigidos a la clase trabajadora en la más ámplia acepción del término. La trayectoria sindical de aquel Vaquero que fuera secretario general de la unión provincial de Comisiones Obreras entre 1990 y 1996, le inculcó la convicción, de que no había mas sujeto del cambio social y político que la clase trabajadora organizada en defensa de sus intereses. Su tarea (nuestra tarea) es elevar el nivel de conciencia de quienes están llamados a ser sujetos de la historia y organizarlos. Se trata de favorecer las condiciones subjetivas. De ahí el estilo pedagógico de los artículos. De ahí el afán de contextuaizar cada acontecimiento, poniéndolo en relación con sus antecedentes, con otros hechos o decisiones contemporáneos y, sobre todo, explicar las consecuencias a largo plazo. Un análisis que está siempre seguido de un llamamiento a la organización y a la unidad de la clase. Pero de ahí también el lenguaje llano en el que están redactados. Porque están escritos para ser comprendidos por la mayoría social, no por los especialistas del marxismo en su torre de marfil. Pedro es todo lo opuesto a esos eruditos de la Izquierda que escriben para el aplauso de los otros eruditos. Precisamente por su profundo conocimiento del marxismo, sabía que éste es, ante todo, una herramienta de análisis para el cambio social, no una religión cuyos dogmas haya que predicar a los neófitos.
Pedro siempre dijo de sí mismo que el era “muy laico”, hasta en lo político. Solo en su funeral pidió una bandera del partido comunista. Defendía los símbolos, pero con moderación, porque lo central son las ideas. Decía que en la excesiva exaltación de los símbolos se oculta muchas veces la negativa a enfrentarse con la realidad concreta, que es lo menos marxista que hay en el mundo. Pero también que uno de los mayores errores del análisis de la izquierda es no haber sabido valorar la relevancia de las componentes irracionales del comportamiento humano: que los elementos identitarios, afectivos y hasta inconscientes, son mucho más efectivos que las propias condiciones materiales a la hora de determinar nuestros posicionamientos políticos. De ahí la necesidad de construir organizaciones políticas en constante actualización, capaces de sintonizar con las emociones y cultura del momento, y no ancladas en la tradición.
Como corresponde al momento histórico, la cuestión de la Confluencia aparece reiteradamente en el libro. Es un concepto y un análisis que evoluciona con la dialéctica de los propios acontecimientos, pues ni los sujetos políticos ni las circunstancias permanecen inmutables y así tampoco pueden permanecerlo los análisis. Sin embargo, subyace en todo momento uno de los principios fundamentales del pensamiento de Pedro Vaquero, que a veces explicaba metaforicamente: “En la construcción de mayorías es necesario un movimiento de diástole; pero si luego no hay sístole el corazón no funciona”. A la apertura organizativa, a la convocatoria social, al “nacimiento de mil flores”, debe seguir una fase de cristalización de todo ello en una propuesta y voluntad de actuar sólida, capaz de golpear con eficacia. De lo contrario, todo habrá quedado en mero expresionismo político sin eficacia transformadora.
Quienes hemos colaborado para hacer que este libro salga a la luz, hemos seleccionado los artículos de estos cinco años siguiendo un criterio de utilidad. Hemos escogido aquellos textos que, a la vuelta de los años, nos permiten ver con claridad la trayectoria de los acontecimientos, cómo hemos llegado aquí, qué errores se han cometido, etc. Pero sobre todo, nos ayudan a leer el “gran relato” que se oculta detrás de los hechos particulares del día a día, un relato que no es otro que el del desmantelamiento del estado social-capitalista para sustituirlo por el estado de capitalismo salvaje del que estamos cada vez más cerca. Para ello, hemos dividido los artículos en cuatro bloques que en absoluto pueden considerarse estancos: la política, la izquierda, la economía y los derechos sociales. Dentro de cada uno de esos bloques, los artículos siguen un orden cronológico, por lo que, de alguna forma, releemos la historia de estos cinco años cuatro veces, cada una desde distinta perspectiva, elevando el nivel de comprensión del conjunto con cada una de ellas.
Hay un artículo especialmente largo, el dedicado a la “sostenibilidad como cuestión de clase” que es casi un ensayo. Pedro, como corresponde a su generación, descubrió en su madurez la cuestión ecológica y ambiental, lo que le obligó a incorporar nuevas categorías y facetas a su análisis de la realidad. Este artículo es un compendio de ese proceso de integración de la visión ecológca en el análisis más tradicional de la izquierda, por lo que resulta de extraordinario interés y lo hemos incluido a pesar de que, por su longitud, difiere notablemente del resto de los materiales.
Este libro es de Pedro Vaquero. Está dirigido a quienes tanto hemos aprendido y disfrutado de él y a quienes, sin haberlo conocido, tienen ahora la oportunidad de aprender y disfrutar con él. Nos lo debía. Nuestros apellidos no importan. Gracias Maite, Paco, Manolo, Eduardo, Pepe, Carmen, Josevi y Choni por el trabajo de lectura, discusión y selección de los textos; gracias, Amelia y Olga, por ayudarnos con las fotos y por autorizar la publicación. Gracias, Alberto, por escribirnos el prólogo y sobre todo gracias a la gente de la editorial Atrapasueños que desde el primer momento nos animó a prepararlo.

20 de abril de 2018

Millones podridos en la basura.

Les interesará saber, aunque les irrite, que este año los granadinos vamos a pagar unos seis millones de Euros más del coste contratado por el servicio de limpieza de la ciudad y unos 12 o 15 más de lo que verdaderamente vale.

Hace más de una década se firmaba uno de los contratos más irresponsables y ruinosos de los que se han registrado en la ciudad de Granada. Lo hacía el equipo de Torres Hurtado con la empresa INAGRA, concesionaria del servicio. La documentación que avala la historia que voy a contarles puede encontrarse con solo teclear "contrato inagra" en su buscador favorito. Resulta que por aquel entonces, el PP gobernante tenía atrasados los pagos a la empresa. Además, como se acercaban tiempos electorales, el gobierno tenía más interés en lucir gestión que en pagar servicios, así que llegaron a un acuerdo económico que todavía estamos pagando.

Por aquel lamentable acuerdo, el gobierno solo tenía que hacer frente al pago de una parte del coste del servicio, dejando el resto para más adelante. Año tras año, se iba así generando una bola de deuda que llegaría a superar los 26 millones de Euros en 2014. La solución pactada consistía en que, a partir de 2014, el Ayuntamiento tendría que pagar no solo el 100% del coste real del servicio, sino todo lo atrasado y no pagado en los años anteriores al módico interés acumulativo del 6%. Así llegaríamos en 2018 a tener que enfrentarnos al pago previsto de más de 58 millones de Euros cuando el coste también previsto de la limpieza sería de tan solo 52 millones. Estamos pagando ahora la basura que le recogieron a Pepe Torres hace más de una década.

Estará usted pensando "hombre, así también gestiono yo: pago menos de lo que me toca y le paso la deuda al siguiente" En efecto. Esa es la idea. Mientras se inauguraba la Gran Vía o se pagaban fiestas, luces y eventos, bajo la alfombra de la Plaza del Carmen se acumulaban las facturas de basura sin pagar. Esta especie de hipoteca inversa de la limpieza es solo una muestra más del método habitual de la derecha de gestionar lo público que podría resumirse en "el que venga detrás que arree". Es la versión local del "milagro económico" de los gobiernos del PP, como el de Aznar, que consistió en fundirse en cinco años más de 35.000 millones de euros de la venta de empresas públicas, o sea nuestras, al sector privado. Igual que está haciendo Rajoy que no solo ha devorado más de 60.000 millones de nuestro fondo de pensiones, sino que ha hecho crecer la deuda de España, o sea nuestra, en más de 400.000 millones de Euros que pagarán nuestros hijos, nietos y biznietos, si es que algún día se pagan. Mientras alardean de recuperación económica, dejan España endeudada para varias generaciones. Es como si un mal padre de familia hipotecara los olivos para estrenar coche nuevo y presumir por el pueblo.

Volviendo a Granada, es difícil determinar el sobrecoste real del servicio de limpieza, entre otras cosas porque el actual gobierno de Paco Cuenca, tan transparente en esto como el de Pepe Torres, niega una y otra vez el acceso a las cuentas de INAGRA a los grupos de la oposición ¿Qué tendrá la basura? ¿Qué temen los alcaldes que encontremos en sus cuentas? Me temo lo peor, especialmente, considerando que detrás de la marca INAGRA se encuentra el socio privado CESPA, propietario del 80% de la empresa; y que CESPA no es más que una parte del grupo FERROVIAL, beneficiaria de algunos de los más costosos rescates de autopistas que hemos pagado entre todos, implicada en el caso Palau y cuyo presidente tuvo que pagar a Hacienda 200 millones en 2013 para evitar el delito fiscal por sus irregularidades acumuladas.

Lo que si sabemos es que la factura de la limpieza se ha hecho tan ruinosa que la única solución que ha encontrado Paco Cuenca ha sido recortar el servicio para pagar menos. La consecuencia ha sido que los barrios vuelven a estar más sucios y que, además, se han destruido decenas de puestos de trabajo. Gastamos en limpieza de la ciudad algo más de 40 millones de Euros, muy por debajo de la cantidad pactada. Pero tan solo se recorta en servicio efectivo de limpieza, mientras el canon de deuda atrasada con la empresa se sigue pagando. Eso no se toca.

Sería bueno que se aclararan las cuentas de INAGRA, que los granadinos supiéramos el coste real del servicio y cuántas decenas de millones de euros de más llevamos pagados por la mala gestión de los sucesivos alcaldes, en especial la del PP; que se valorara el coste real del servicio y que nos hiciéramos unas cuentas de lo que costaría rescatar la limpieza pública para su gestión directa, ahorrándonos el IVA, el beneficio industrial, los intereses de la deuda y lo que cobra la empresa por "know how" que son unos cuantos millones por la cara bonita, porque ya me dirán ustedes que know how tiene pasar unas barredoras y que salgan las cuadrillas con las mangueras y los cubos a limpiar las calles.

Si lo hiciéramos, descubriríamos que con la gestión directa de la basura pagaríamos menos, habría más gente trabajando y la ciudad estaría más limpia. Claro que entonces no estarían contentos los señores del ladrillo que chupan de las arcas públicas con estos contratos leoninos que el PP les firma y el PSOE les respeta. No es extraño que en Italia las basuras sean uno de los sectores clave que controla la mafia. No como en España ¿Verdad? No en España no, claro, y en Granada menos.

Publicado en El independiente de Granada el 19 de abril de 2018 

21 de febrero de 2018

La Seguridad Social tiene un agujero. Rajoy una taladradora

El jueves 22 hay convocada en Granada una nueva movilización en defensa del sistema público de pensiones. El lema: "Por unas pensiones dignas" está más que justificado: Rajoy, cumpliendo nuestras peores sospechas, ha convertido su famosa promesa de "garantizar una revalorización mínima del 0,25% de las pensiones" en un límite para dicha subida, dejando a los pensionistas con una subida nominal de dos o tres Euros (en el mejor de los casos) que, en términos reales, supone una pérdida cuatro veces mayor cercana al 1% (el IPC de 2017 fue del 1,1%)

Además, la gente sabe que Rajoy ha devorado en 5 años todo el fondo de reserva de la seguridad social. 60.000 millones que teníamos para momentos de necesidad, que costó dos décadas atesorar y que han desaparecido como lágrimas en la lluvia en manos de estos liberales replicantes que nos malgobiernan. ¿Era esto inevitable? ¿Acaso eran estos los momentos de necesidad para los que se creó ese fondo? No. En absoluto.

Para comprender lo que ha pasado, es fundamental recordar qué son las cotizaciones sociales. Son una parte del salario del trabajador que, en lugar de ser entregada a éste, es depositadas en la Tesorería de la Seguridad Social para el pago de las pensiones de los actuales trabajadores, como un mecanismo de solidaridad intergeneracional, con la confianza de que trabajadores futuros entregarán sus cotizaciones, para que los actuales puedan cobrar, en su día, su pensión. La cotización la hace automáticamente la empresa, detrayéndola del salario del trabajador.

La Seguridad Social tiene un agujero, es verdad, pero ese agujero se lo ha hecho la derecha española con una política antisocial de manual: recortar el salario a los trabajadores. Lo hicieron en 2013, cuando la Seguridad Social todavía tenía un fondo de reserva saludable, entregando a la clase empresarial un regalo en forma de rebaja en las cotizaciones de dos puntos: uno en 2013 y otro en 2014, lo que supone el ahorro de decenas de miles de millones en cotizaciones sociales para los señores de la CEOE.

El resultado, como es evidente, es que el flujo de ingresos en la caja de la seguridad social se redujo. Veamos algunos datos: en 2012, los ingresos por cotizaciones fueron 101.059 millones de Euros, aportados por 16.531.048 trabajadores activos. Esto deja una media de cotización de 6.113 Euros por trabajador. En 2017, tras la reforma del PP, las cotizaciones anuales se estiman en 107.872 millones. La cantidad cotizada ha subido, pero no tanto como el número de cotizantes, que ahora han pasado a ser 18.417.756. El resultado es que la cotización media ha pasado a ser de tan solo 5.857 Euros por trabajador y año. Teniendo en cuenta la subida del IPC, son 261 Euros anuales menos de cotización por trabajador. 261 Euros que debieron entrar en la caja común y no lo hicieron. 261 Euros, además, que nos pertenecían a nosotros, los trabajadores y que la reforma de la derecha entregó en forma de ahorro a la patronal. Una transferencia neta de riqueza de los trabajadores a los capitalistas ¿qué raro no? Para que luego digan que las ideologías han muerto.

En términos globales, esos 261 Euros, multiplicados por los 18 millones de trabajadores, 5 años después, suponen que en 2017 en la Seguridad Social dejaron de entrar casi 7.000 millones de Euros de cotizaciones. La mitad de todo lo que ha sacado Rajoy del fondo este año. Algo similar pasó en 2016 y en 2015... ¿Entienden ahora por qué hay un agujero en el sistema de la Seguridad Social? Porque lo ha hecho la derecha española. Si no se hubiera hecho, a estas alturas todavía podrían quedar más de 20.000 millones en el fondo de reserva. Por cierto, el artista artífice de este saqueo se llama De Guindos y los jerarcas europeos le han premiado haciéndole vicepresidente del Banco Central Europeo. Servir al capital puede no ser bonito, pero es rentable.

La caída de ingresos a la Seguridad Social por trabajador, que ha sido de un 4,27%, no se debe solo al regalo de parte de nuestras cotizaciones a los patronos. Además, el modelo de despido barato y desregulación, ha fomentado una contratación precaria en la que se cotiza menos. Una rebaja de cotizaciones que caracteriza el modelo precario de relaciones laborales de Granada. Si territorializamos a nuestra provincia la comparación anterior, descubrimos que hemos pasado de 291.548 trabajadores a una media de cotización anual de 4.496 Euros en 2012, a 326.105 trabajadores empleados en Granada con una media de cotización anual de 4.165 Euros. La caida de cotizaciones es de 337,62 Euros anuales en términos reales. Mucho mayor que los 261 la media estatal, pero aún mayor en términos comparativos, ya que en Granada los salarios son menores que en el conjunto del Estado. En Granada, la caída de cotizaciones ha sido del 7,5%. Esto supone, en último término, una forma de recorte salarial porque, recordemos, todo el dinero de las cotizaciones pertenece a los trabajadores y trabajadoras. Esto es así porque el modelo de contratación precaria es más intenso en los sectores de menor valor añadido (agrícola, hostelería, comercio...) donde más se explota a la gente, vaya, que es en lo que nos está especializando el modelo de desarrollo económico que han decidido reservar para Granada desde la UE a Susana Díaz, pasando por el PP de Madrid.

Díganme ustedes ahora si no tenemos motivos para luchar por las pensiones, nuestras pensiones, las que nos están robando. Y todo para que cada vez nos resulta más atractivo apartar un poco más de nuestros magros salarios para abrir un fondo de pensiones privado en los mismos bancos que rescataron con nuestro dinero. Como siempre, en el fondo, es todo cuestión de clase. 

No se olviden, el jueves a la una, en la Plaza del Carmen.

Publicado en www.elindependientedegranada.es el 21 de febdereo de 2018

15 de noviembre de 2017

Formación profesional: cada vez más lejos de Europa

El último informe de DAVOS en septiembre de 2017 situaba a España en el penúltimo lugar de la UE en capital humano.
A primera vista, se aprecia la brecha entre el nivel formativo de la población trabajadora española y la europea. Solo un 55% de la población española en edad de trabajar ha alcanzado al menos el nivel de segunda etapa de educación secundaria por un 75% de la media de la UE-28. Veinte puntos de diferencia que se convierten en treinta si nos comparamos con Alemania. Es un problema que no estamos apenas resolviendo. La brecha apenas se ha cerrado en las generaciones más jóvenes. En la banda de 25 a 34 años de edad, el porcentaje de españoles que han superado la secundaria sube al 64%, pero la media europea también sube hasta el 82%, por lo que la brecha (dieciocho puntos) permanece.
No obstante, la situación es aun peor, pues los elevados índices de población universitaria española, pesan mucho en la media y enmascaran la verdadera estructura, muy deficitaria, de la formación profesional-laboral en España, que, no lo olvidemos, es uno de los principales factores explicativos de nuestra baja productividad y empleabilidad. 
Tortella y Nuñez en El desarrollo de la España contemporánea, señalan este fenómeno como característico del sistema educativo español a largo de todo el siglo. Un sistema que ha sobredimensionado la educación universitaria abandonando la formación profesional y al que llegan a calificar de “elitista”:  
“España presenta unos niveles de educación superior menos deficitarios cuantitativamente pero inadecuados cualitativamente. El sistema educativo español ha tendido a ser elitista, ha sobreinvertido en  estudios universitarios […] Un déficit inicial de instrucción primaria se ha transformado, a día de hoy, en un déficit de graduados en bachillerato y enseñanzas técnicas […] el atraso de nuestro país es menos significativo cuantitativa que cualitativamente, en el ámbito de los estudios superiores.” 
En efecto, la estructura del sistema educativo español queda en evidencia al comparar los resultados con el resto de la Unión Europea. Según el “informe sobre capital humano” de Bancaja, empleando datos de 2011 (pero que poco habrán cambiado), el porcentaje de españoles con secundaria postobligatoria se halla entre los más bajos de Europa. Así, mientras que en licenciados universitarios en la generación más joven nos movemos en la banda del 40% junto con Holanda, Reino Unido, Francia, Bélgica o Suecia, es en la secundaria postobligatoria donde se aprecia el escalón: tan solo un 24% mientras la media de la Unión Europea se haya, de forma bastante uniforme por encima del 40% y rondando el 60% en países mucho más industrializados.
En síntesis, todos estos datos nos muestran una estructura educativa polarizada, con un 36% de la población que se queda en la secundaria obligatoria, con una muy baja capacitación laboral, y otro 40% que accede a la educación universitaria, mientras la formación técnica profesional se encuentra despoblada. El porcentaje de alumnos de Formación Profecional es de un ridículo 12% en España frente al 29% de media de la UE.
Sobre este escenario, es desolador saber que 30.000 jóvenes andaluces se quedaron sin plaza para estudiar formación profesional en el pasado curso, tal y como denunció el sindicato de educación de CCOO. Y en el presente curso, solo en la provincia de Granada han sido más de 5.700 los solicitantes de una plaza de formación profesional que se han quedado fuera porque la Junta de Andalucía no ofrece plazas suficientes de las especialidades deseadas. Nuestros jóvenes quieren formarse, pero el 42% no pueden hacerlo, pese a que el tejido productivo necesita buenos profesionales.
El delegado de educación en Granada se justifica diciendo que “la formación profesional no puede ser a demanda. Debe que ser en función de las necesidades del tejido productivo”. Pero esta mala excusa queda desacreditada por las reiteradas manifestaciones de la patronal que denuncian lo escaso, anticuado, burocratizado e inadecuado de la actual oferta de FP, para la que piden una reforma en profundidad. Es la actual oferta de formación profesional la que no esta adaptada al tejido productivo y mucho menos está preparando nuevas generaciones para la transformación y modernización de ese tejido productivo.
La realidad es que la formación profesional es cara. Que un laboratorio o un taller mecánico o de electrónica, representan una gran inversión. Además, los grupos han de ser necesariamente reducidos, con una baja ratio de alumnos por profesor. Por el contrario, llenar los aularios de la universidad con grupos masificados de cientos de futuros ilustres parados sale mucho más económico. Todo el mundo debe tener el derecho y la oportunidad de acceder a la universidad... pero no porque no haya alternativas atractivas.
Las cifras de matriculados en la FP pública han subido el último año pero solo porque se están vaciando los centros privados de unos alumnos cuyas familias tienen cada vez más difícil llegar a fin de mes. Mientras tanto, año a año, la formación profesional sigue siendo la gran olvidada de la inversión de la consejería de educación, y en el presente curso, 3 de cada 4 títulos de FP tuvieron escasez de plazas para la cantidad de jóvenes que querían adquirir una profesión.
Se requiere una reforma de calado de la formación profesional que se adapte a las necesidades actuales y prevea las futuras; que extienda las especialidades a todas las provincias. Prestigiarla, además, como de corresponde a una opción formativa de primer orden y comprometer un plan de inversiones que a medio plazo construya la red de FP que verdaderamente necesitamos para ponernos al nivel de Europa. Pero todo esto no puede hacerse con un gobierno de España que cada año recorta un poco más el presupuesto para educación, que en 2018 será de tan solo el 3,8% del PIB (el año anterior fue el 4% y en 2015 fue del 4,1%)
Parecen olvidar nuestros dirigentes andaluces que si invertir en educación es caro, mucho más lo es no hacerlo.
Publicado en elindependientedegranada.es el 14.dic.2017

26 de octubre de 2017

La Diputación de Granada promueve las pseudociencias

El día 2 de noviembre, estaré en la conferencia del profesor Mulet Salort sobre las pseudociencias. Forma parte del ciclo que organiza Granada Laica sobre "Conocimiento, Racionalidad y Laicismo" Una aportación más que necesaria en una sociedad que deriva hacia el comportamiento irracional, el pensamiento mágico y la política más guiada por las emociones y las identidades que por los proyectos políticos basados en un relato racional sobre la realidad y las alternativas posibles.
Este ciclo de conferencias tiene el apoyo de la Universidad de Granada a través del seminario Galileo Galilei. Bien por la UGR que hace así buen uso de las instalaciones pagadas por todos con el dinero público. Galileo, que sufrió en carne propia las consecuencias de defender la razón frente al pensamiento mágico - idealista - religioso - supersticioso de su época, habría estado orgulloso.


Mientras tanto, estos pasados días de octubre, se han desarrollado en Motril unas jornadas de "misterio" en la Costa Tropical. El único misterio, a mi entender, es cómo es posible que dos instituciones democráticas como la Diputación de Granada y el Ayuntamiento de Motril, dedican dinero público a promocionar el pensamiento mágico, la superstición y las pseudociencias.

Alguno pretenderá decir que esta es una actividad lúdica y de ocio que tiene que ver más con la fantasía que con la superstición. Falso. La entidad organizadora "MASIP" hace alarde de la divulgación pseudocientífica de la comunicación con los espíritus, de la ufología, la investigación sobre hombres lobo, la influencia de los extraterrestres en la historia, etc. A la par, una de las principales organizaciones invitadas, HEPTA, se presenta a sí misma como "un equipo formado por profesionales de distintas disciplinas que se dedica a la investigación de campo del fenómeno paranormal" Bajo una estética profesional no son más que otro grupo de defensores de la madre de todas las pseudociencias: la parapsicología, que no es más que una estafa. Jamás ha conseguido ningún "parapsicólogo" superar un test científico que demuestre los supuestos fenómenos que investigan. Pero ello no es obstáculo para que estos charlatanes se lucren dando conferencias, vendiendo libros o interviniendo en medios de comunicación.

A través de estas actividades se les está dando apoyo, financiación tribuna y credibilidad a las más atrasadas formas de superstición en nuestra sociedad, a la par que se destruye el marco de pensamiento racional. Al conocimiento objetivo. Se debilita el edificio colectivo, construido por siglos de esfuerzo y decenas de miles de personas, de la ciencia. Todo con la  con la malversada excusa de que "todos los puntos de vista son válidos", "todo es relativo" o "nadie tiene la verdad absoluta".

No. Esto no es libertad de expresión. No con dinero público. La Constitución establece en el artículo 44 que "Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general.Cuando se emplea el dinero de mis impuestos en promocionar las pseudociencias, se está malversando. A alguien habrá que exigirle responsabilidades.

Es una grave irresponsabilidad política en los tiempos que corren corroer el edificio de la racionalidad científica. Lo es porque la española es una sociedad atrasada desde el punto de vista científico que no se puede permitir esos lujos. Pero lo es también porque en el reino del "todo vale" entran también soportes pseudocientíficos a cuestiones mucho más sensibles y peligrosas que el que algún ignorante pueda creer en los OVNIS o los fantasmas: desde cuestionar las vacunas (que pone en peligro la salud de todos) a defender teorías sobre el supremacismo racial o de género. Cuando todo vale, nada vale y se impone el más fuerte. Por eso siempre ha sido la izquierda la defensora de la razón y la derecha tan tolerante (o algo peor) con la superstición, lo irracional y lo mágico.

Resulta llamativo que las administraciones públicas se dediquen a promover el pensamiento mágico mientras la sociedad civil, gracias al elogiable esfuerzo de Granada Laica, hace todo lo contrario. Una vez más, la sociedad demuestra estar muy por delante de sus gobernantes.

15 de octubre de 2017

La Mina, realismo socialista. Una lectura obligada


"Lo hombres se vuelven para mirar al capataz., Sus caras están llenas de odio y desesperación. Algo irremediable se lee en sus ojos, en la protesta de sus manos que se agitan nerviosamente. Porque ahora no se trata de algo sin importancia, se trata de respirar"

Acabo de terminar "La Mina" de Armando López Salinas. El retrato trágico de la clase campesina y obrera de la España del "milagro" económico franquista de los años 50. Esta novela corta, que debería ser lectura obligada en cualquier instituto de secundaria andaluz, es casi una desconocida. Sin embargo, describe con gran lucidez fenómenos como la desigual propiedad de la tierra en Andalucía y sus consecuencias sociales, el drama de la emigración interior y la forma de vida de la clase obrera emigrada. Elementos que deberían conocer las generaciones que hoy, de nuevo, se ven forzadas a la emigración, aunque bajo condiciones mucho menos inhumanas.

No he podido leerla en mejor momento: justo después de estudiar la historia económica de  la España contemporánea. Lo que nos dicen los libros de texto: que la acumulación de capital en la España de posguerra se hizo a través de una explotación implacable de la clase que había perdido esa guerra, gracias, precisamente, al régimen impuesto por quienes la ganaron, lo refleja a la perfección el relato. No se trata ya de conceptos abstractos, sino del retrato personal del sacrificio de una generación entera que vivió en su propio país como en un gigantesco campo de trabajos forzados peninsular.

Pero sobre todo, este libro, a través de una cuidadosísima edición de AKAL (Aquí tenéis enlace a la web), permite al menos dos lecturas más: una, a través del estudio preliminar de David Becerra Mayor, que nos ofrece todo el contexto literario, económico, político y social de la novela. Desde las decisiones de política económica hasta el análisis sociológico del fenómeno migratorio de la posguerra, pasando por la propia situación del Partido Comunista en la época, del cual Armando López Salinas fue un destacado dirigente. La otra lectura, la hacemos a través de los 24 fragmentos censurados en su día por la dictadura para permitir la publicación de la novela. El preciso criterio con el que son cuidadosamente eliminadas del texto las referencias a la complicidad de la Iglesia, la prensa o el propio gobierno con los abusos del capital, así como cualquier referencia a la idea de agruparse los trabajadores es impresionante y nos ofrece un testimonio de primera mano de lo que suponía la opresión ideológica franquista.

Esta es una novela de auténtico realismo socialista (como gustaba denominarse al propio autor y no meramente social) que a través de alguno de los párrafos censurados, muestra explícitamente lo que es la plusvalía, las contradicciones de clase y las dificultades de la lucha obrera. Pese a ello, logró ser finalista del premio Nadal en 1959, lo que nos da una idea de su calidad literaria. Hoy, 60 años después de su publicación, sigue vigente y sigue conmoviendo con una prosa poética que no deja impasible y habla de las aspiraciones más básicas del ser humano: dignidad, identidad, paz, sentido... siempre con el telón de fondo de la lucha de clases reprimida "Se habían callado las perforadoras, y el silencio, como la ventosa de un pulpo, absorbía hasta el respirar de los hombres y de las máquinas. Era un silencio mineral, profundo, un silencio de siglos."

No se que más decir para convenceros de que la leáis. Yo le estoy muy agradecido a quien me insistió para que lo hiciera... espero vuestros comentarios.