27 de octubre de 2010

Un alcalde como un puño

¿Qué importará, si está muerto
mi honor, el quedar vivo?
El Alcalde de Zalamea, Calderón de la Barca.

Este martes se ha incorporado a Izquierda Unida la Agrupación Socialista Independiente de Polopos la Mamola, un partido creado por un alcalde, que un día se cansó de las políticas de derechas del PSOE, y de su sectarismo interno, y de su política clientelar, y puso el interés de su pueblo por encima de todo.

Era un alcallde contestatario que en estos años ha recuperado para gestión directa municipal servicios privatizados, ha comprado el patrimonio histórico del pueblo para convertirlo en puntos de interés turístico, se niega a practicar el típico urbanismo depredador de la Costa del Sol y reparte por igual el empleo entre nacionales e inmigrantes.
Dicen las malas lenguas que nos andemos con ojo, que no era dócil... ha venido a su casa.

En su casa está también José Ramón Martinez, alcalde de Orce, en el otro extremo de la provincia. El pueblo donde se han encontrado los restos de los primeros pobladores de Europa. Lo que debería ser el centro neurálgico de excavaciones arqueoĺógicas, centros de interpretación histórica y del patrimonio, investigaciones, museos... Poco de esto existe en Orce, lo que el Ayuntamiento ha podido ir haciendo. Su alcalde lleva peleando por su pueblo, por situar a Andalucía en la vanguardia de la investigación paleontológica a nivel europeo desde hace 15 años... pero ¡Ay amigo! no es un alcalde del régimen, ni rinde pleitesía al gobierno de Sevilla.

La semana pasada, el delegado de cultura se descolgó con unas nefastas declaraciones, mandando callar a este alcalde ¡Por pedir demasiado para su pueblo! ¿Y a qué quiere que se dedique un alcalde? ¿A dar paseos en coche oficial y comer canapés? ¿A aplaudir dónde, cuándo y a quién ellos le digan? No si es de IU; no si es un verdadero alcalde.

Yo digo que en España necesitamos alcaldes como estos, de los que le dan el móvil a los vecinos para que les llamen a la hora que sea, de los que se enfrentan a las mafias de la construcción, como Manuel Fuentes, alcalde de Seseña, que sigue perseguido por enfrentarse al inefable "pocero". Como su arquetipo literario, el Alcalde de Zalamea, no conocen más referencia que la rectitud, y prefieren caer en el empeño que doblegarse a los poderes fácticos que les exigen callar, ceder o cobrar su parte.

Esta es la refundación que necesita La Izquierda: dar la oportunuidad de que la gente de izquierdas de verdad encuentre una organización que les respalde y les permita pelear por la justicia social y el progreso de la gente sencilla... id a visitar Polopos, la Mamola, u Orce y os daréis cuenta.

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