14 de febrero de 2011

¿Prostitución? Si, pero invisible, por favor.

Hace un año entró en vigor la "ordenanza de la convivencia" en Granada, promovida por el PP y el PSOE y que, entre otras cosas, en sus artículos 53 al 56, penalizaba y perseguía el ejercicio de la prostitución en la calle. El resultado es que ahora los buscadores de internet rebosan de ofertas de prostitución en Granada.

Probad a poner en google una búsqueda de imágenes del tipo "la chana granada" y vereis qué es lo que ha conseguido la derecha con su ordenanza de la convivencia. Donde antes aparecían nuestras calles, placetas y tiendas, ahora proliferan imágenes, extraordinariamente explicitas de mercadeo sexual (bastente cutre) realizado en pisos particulares por toda Granada.

Hace dos años había un debate ensordecedor en la ciudad "¡Putas, putas por todas partes, que horror!" La ordenanza de convivencia retiró a estas mujeres de las calles para meterlas en estos pisos. Ahora ya, este debate, ha desaparecido.

Pero la prostitución en Granada no ha desaparecido, simplemente es invisible. Probablemente, serán muchas más las mujeres que no han encontrado otra salida para su supervivencia diaria y la de sus familias que ofrecer sexo por dinero. A nadie parece importarle: nosotros no lo vemos, así que podemos fingir que no existe. La mojigatería granaina, lo mismo la progre que la carca, parece haber dejado de tener un problema.

Lo siento, no puedo compartir esa actitud hipócrita y pequeñoburguesa que se limita a arrugar la nariz ante el lado oscuro de nuestra Europa del tercer milenio. Resulta que esas mujeres que se ofrecen en google, y que antes lo hacían en la carretera de Jaén o en el Paseo del Salón, son mis vecinas. Llevan a sus hijos a las mismas escuelas que yo, compran en las mismas tiendas, usan los mismos autobuses y les da en la cara, los días de invierno, el mismo sol que a mí. Son personas (completas) y merecen algo más que la clandestinididad.

La derecha, al encerrar a estas mujeres en pisos-burdel, lo único que ha hecho es empeorar su situación personal, marginarlas aún más y poner en riesgo su seguridad física, sicológica y sanitaria. Esa es, entre otras, la conclusión a la que llega el informe del defensor del pueblo de Vitoria-Gasteiz sobre la prostitución "Las características de la prostitución en pisos hace imposible en la práctica que las políticas de salud, seguridad e intervención social puedan llegar hasta ellos"

No me escandaliza que alguien se busque la vida a través del sexo. Me escandaliza, y mucho: me indigna, saber que el 90% de las mujeres que lo hacen, no han tenido otra opción, y preferirían tener otro modo de vida. Pero, por encima de todo, me escandaliza que, después de haberlas abocado a ello, además, nuestra sociedad las penalice con condiciones de trabajo indignas, ausencia de derechos laborales, carencia de seguridad en su trabajo, inexistencia de bajas, descansos, vacaciones, sindicación, jubilación... vamos a decirlo claro: Granada sólo les ofrece desprecio.

Es nuestra sociedad, machista, reprimida sexualmente, con un 30% de paro femenino y sobreexplotación laboral de las mujeres, la que está fabricando cientos de putas cada año. ¿Además tenemos que castigarlas por ello?

Mientras no seamos capaces de ofrecer una alternativa mejor, aceptemos que estas mujeres, estas muchachas, estas putas, son nuestras putas: mis putas y las tuyas, y debemos corresponsabilizarnos de que tengan una vida digna. Lo primero: otrogéndoles el derecho a existir.

5 comentarios:

  1. Me parece perfecto compañero, pero un apunte, porque creo que es algo real pero siempre que se nombra se le da un enfoque absolutamente victimista. Creo que tampoco podemos presumir que las mujeres en su conjunto posean una gran gama de salidas laborales que les garanticen una cierta independencia económica. Existen 3 o 4, no hay más. Y es un sentimiento compartido por el 80% de la población, que tampoco les encanta lo que hacen su trabajo y mucho menos las condiciones en las que lo ejercen. Y las malas condiciones laborales no pertenecen unicamente a la prostitución. Quizás tampoco sea un trabajo tan espantoso, y muchas mujeres dicen que no es así, pero las condiciones laborales sí que lo son. Y esto pasa con otros muchos trabajos, con muchisimos más.
    También cuando mucha gente plantea la prostitución como algo intrisicamente degradante, no se plantea que quizás sus privilegios sociales sesgan sus percepciones en torno a este trabajo. Así una chica con padres con medios-altos ingresos se pensará incapaz de limpiar el culo de un señor mayor o de una señora mayor, mientras mi madre no tiene ningún problema en hacerlo, aunque lo haría muchisimo mejor si tuviese un salario digno.

    Saludos y un abrazo.

    Josué González Pérez

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  2. La cuestión es si la actividad degrada o no a las mujeres... pero, sobre todo, si las condiciones en que se da incrementan o no esa degradación y, desde luego, en la actualidad lo hacen. Coincido contigo. No debemos caer en un discurso victimista en este tema... ni mezclar el análisis con situaciones de abuso o esclavitud... que son ya, directamente, criminales.
    Muchas gracias por tu opinión

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  3. Con que sólo una mujer o un hombre quiera dedicarse libremente al trabajo del sexo y no pueda por ello cotizar a la seguridad social, con todos sus derechos y obligaciones que conlleva, o no pueda asociarse con otras/os compañeras/os y formar cooperativas como se hace en otros sectores laborales, estaremos fomentando los abusos por parte del empresariado de este sector, y eso no guarda coherencia con nuestra defensa de la clase trabajadora.

    No es cuestión de porcentajes o de si forma parte de una minoría la mujer o el hombre que se dedica al trabajo del sexo libremente. Con que sólo uno/a al hacerlo no pueda ser tratado/a como un/a trabajador/a más, lo/a estaremos empujando a la inseguridad, la explotación, etc.

    Todo lo demás supone en la práctica aceptar la moralina de un heteropatriarcado vestido de paternalismo y buenas intenciones que en verdad menosprecia a estas mujeres y a estos hombres.

    Un saludo, compañero, y felicitaciones por este artículo tan valiente y honesto.

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  4. Gracias Manuel, a ti y a todas las personas que desde IU escuchan a las trabajadoras del sexo.
    Hetaira
    www.colectivohetaira.org
    facebook/colectivohetaira

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  5. La derecha perseguirá la prostitución en Granada o en Alcalá pero recordemos que en muchos municipios gobernados por la izquierda (o el PSOE, vamos) aplican las mismas ordenanzas. De hecho la primigenia, la de Barna, la aprobó el tripartito.

    Además IU llevaba en su programa electoral para estas últimas generales la propuesta de prohibir los anuncios de contactos. Así que mojigatos y meapilas hay en todos lados.

    Dicho esto, debido a lo altamente politizado de la entrada, he de añadir que el análisis que haces es correcto... sobre el papel. Pq no sólo se pretende solventar una cuestión de orden público cargando toda la culpabilidad en las prostitutas (si se trata de convivir habrá que hacer esfuerzos por todas partes, ¿no?), sino también un problema fiscal. Para empezar, en pisos es más sencillo recaudar las tasas que los municipios las cobran (¡sorpresa! ¿crees que van a renunciar a los enormes ingresos que supone esta actividad? Qué va, sólo que lo hacen al margen de la legalidad para no tener que rendir cuentas por el dinero recaudado. Menudos listos son. Busca Operación Bloque o el caso del club Majestic), pero es que además parecerá legítimo cobrar dinero a las que sigan trabajando en las calles.

    La verdad es que estas ordenanzas son un chollo. Sacan a las chicas de la vista y, además, permiten legitimar las prácticas ilegales de la administración. ¿Pq creéis si no q tiene semejante éxito el "modelo de Barcelona"? El resto de normativas son un calco de ésta.

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