16 de diciembre de 2011

Los minijobs y el fin de la esclavitud.

La versión romántica de la Guerra de Secesión norteamericana, nos presenta a unos idealistas, encabezados por Lincoln, que en nombre de los derechos humanos emprenden una cruzada para liberar a los esclavos negros del Sur, y llevarlos a vivir al paraiso igualitario de la democracia burguesa de libre mercado.

Cuesta trabajo encontrarlos, pero existen análisis materialistas serios y rigurosos, que demuestran que dicha "cruzada" no tuvo lugar hasta que las oleadas de inmigrantes europeos, desesperados, bajaron de tal forma el coste de la mano de obra en los Estados Unidos, que el salario que un industrial del norte debía pagar, era menor que el coste de amortización, alimentación, vestido, protección y alojamiento de un esclavo.

Desde un punto de vista marxista, de forma coyuntural los salarios en Estados Unidos habían llegado a un grado tal de deterioro, que se habían situado por debajo del coste de reproducción de la fuerza de trabajo.

Sencillamente, aportaba más beneficio contratar por pocos centavos a un centenar de irlandeses, rusos y polacos muertos de hambre, que mantener y vigilar a un centenar de esclavos. Es verdad que con esos salarios la mano de obra vivía en unas condiciones deplorables, se deterioraba y perdía rápido su productividad, pero... ¡Llegaban más desde los barcos todos los días! ¡Y gratis! Era una maravilla, el sueño del capitalista. Así se pudo abrir paso sin oposición la idea de la liberación de los esclavos.

Desde un punto de vista marxista, diríamos que las condiciones materiales determinaron la ideología, como es natural.


Ahora llegan los minijobs. Hay 5 millones de parados en España, deseando trabajar en cualesquiera condiciones y por lo que sea. ¿400 €? Pues sean 400 €. Es verdad que con eso no se paga vivienda, vestido, alimentación, seguridad social y desempleo. Es verdad que no puedes plantearte poenrte malo, y de tener hijos ni hablemos, pero... mejor 400 € que nada. Y lo dice así, con esas mismas palabras la misma patronal que lo propone.

Los minijobs, suponen, de nuevo, pagar salarios por debajo del coste de reproducción de la fuerza de trabajo... es un ciclo destructuvo, en el que las personas son tratadas como mano de obra prescindible, cuya vida es despreciable, pues pueden ser sustituidos con facilidad por uno de los 5 millones del "ejército de reserva" del paro.

Los minijobs son el equivalente del S XXI de aquellas condiciones tan deplorables del XIX que permitieron abolir la esclavitud porque había la posibilidad de implantar unas relaciones laborales aún más lucrativas que las de los esclavos. Ahora lo que se va a abolir no es la esclavitud, sino el estado del bienestar en su conjunto. En su lugar tendremos la selva del libremercado, donde un hombre o una mujer valen menos que los medios que necesita para vivir.


Y luego se escandaliza la derecha porque Cayo Lara haya pronosticado un invierno "caliente" en defensa de los trabajadores y los derechos sociales. ¿Qué esperaban? ¿Qué esperamos? Vienen meses donde las asambleas, las convocatorias y la organización social va a ser clave si no queremos acabar sometidos a unas condiciones de explotación inimaginables.

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