27 de febrero de 2013

El ERE en Santa Bárbara no es por la Paz, sino por el lucro.

La multinacional del armamento General Dynamics no tiene con los trabajadores europeos mayores miramientos de los que muestra con los empobrecidos del mundo, víctimas de las armas que vende urbi et orbe (como dirían los vaticanos inversores del ramo)

Esta noche hemos visitado la factoría de Santa Bárbara en El Fargue (Granada) La histórica fábrica de la pólvora, todo un símbolo de lucha obrera contra el franquismo y la explotación. Hoy, sus 140 trabajadores se han encerrado en lo que es el comienzo de una larga lucha por sus puestos de trabajo.

Santa Bárbara da beneficios y tiene carga de trabajo, pero los dueños han amenazado con un ERE que afecta al 40% de la plantilla. La reforma laboral de ZP y Rajoy lo permite, con sólo 20 días de indemnización por año trabajado y hasta con parte de los costes asumidos por el Estado, de premio.

Se trata de despedir a obreros con 50 años, que jamás podrán reciclarse en otro oficio, y menos con la que está cayendo... "me desahucian de mi propia vida" me decía hoy un sindicalista de comité de empresa.

Mientras tanto, el ministro de defensa, que era secretario de estado cuando se privatizó Santa Bérbara y que durante estos años ha estado trabajando para su competencia en el sectos privado, se debe frotatr las manos pensando en el elevado puesto de dirección que le espera, cuando salga de ministro, en pago por los servicios prestados a las empresas a las que beneficia con estas decisiones.

Desde la izquierda lo tenemos claro. Aunque se trate de una fábrica de armamento, nuestro lugar está con los trabajadores. Esto no es consecuencia de un plan para reducir la producción, comercio o uso de armas en el mundo... Ni van camino de disolver la OTAN ni de abandonar estas actividades. Simplemente, los capitalistas que montan las guerras quieren ganar más dinero con ellas. Los despidos de Santa Bárbara no buscan la paz, sino ganar para el capital una escaramuza más en la lucha de clases.

El objetivo de la amenaza de ERE no es otro que deteriorar las relaciones laborales. Los obreros podrían aceptar una bajada masiva de salarios y una prolongación de jornada para preservar los puestos de trabajo; también podrían resignarse al ERE, y en pocas semanas estarían entrando decenas de jóvenes precarios y sin formación cobrando menos de la mitad por el mismo trabajo... en cualquier caso, ganan los dueños y perdemos los trabajadores.

Por eso, los obreros del Fargue están encerrados. Por eso los trabajadores de Granada debemos ser solidarios con ellos, para que ellos puedan serlo (como lo son siempre) cuando nos toque a nosotros mañana. El ERE no es por la paz, sino por el lucro. Nuestra lucha no será por la fabricación de armas, sino por el derecho al trabajo digno.

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