26 de marzo de 2013

Privatizar Pasiegas. Un atentado contra los granadinos y contra el turismo.

La decisión que ha tomado el Ayuntamiento de Granada de privatizar la Plaza de las Pasiegas durante la Semana Santa es un error que atenta contra la ciudadanía granadina seguidora de estos ritos, pero también contra el sector turístico de nuestra ciudad.

La privatización de un espacio público es doblemente rechazable cuando se realiza en el contexto de un acontecimiento público, aunque sea de tipo religioso. Especialmente cuando el evento en cuestión ha dado el salto de lo meramente religioso a lo social, cultural y turístico.

Parto de la más absoluta lejanía a un mundo que no comparto ni en lo religioso ni en lo estético, pero que, evidentemente, mueve los sentimientos de decenas de miles de granadinos que están sufriendo las consecuencias de la privatización (¡otra más!) de un espacio público. Analizo también este hecho como responsable del gobierno andaluz en materia de turismo en la provincia de Granada, ante una actuación que, entiendo, daña la imagen de la ciudad y del evento, ante miles de visitantes.

La Plaza de las Pasiegas, con el paso de las procesiones por la Catedral, constituye uno de los puntos de mayor atractivo para el turista, como muestra el video promocional de la Semana Santa granadina en la página web de turismoandaluz. Este espacio siempre ha sido de libre acceso, pero este año el Ayuntamiento ha instalado algo más de 900 asientos, y ha cerrado el espacio con vallas de tela. El resultado es la total privatización del espacio público, negando el espectáculo del paso por la Catedral a toda aquella persona que no haya pagado una tribuna.


Las procesiones rituales de Semana Santa son un evento turístico de primera magnitud en Andalucía. Su impacto económico ha sido evaluado en diversas capitales, como muestra el estudio que hizo en su día la Cámara de Comercio de Sevilla, que cifró el gasto directo de visitantes en 39,6 M€ y también un estudio similar de la Cámara de Comercio de Córdoba Según el cual el gasto directo generado por el turismo asistente a las procesiones superó los 15 M€. No conozco un estudio similar para Granada, pero, de realizarse, podemos estimar que arrojaría, como mínimo, un resultado no menor al de Córdoba.

Mucho cuidado, entonces... estamos jugando con la imagen pública de un evento que genera empleo en el sector turístico de Granada. Los errores, aquí, se pagan en puestos de trabajo.  ¿Cómo le explicamos al visitante extranjero que hay espacios a los que no puede acceder tras haberle atraido hasta Granada con publicidad de dichos espacios?

Según me informan, el coste medio de cada una de estos asientos ha rondado los 50 €. (300 €. el palco de media docena de sillas), con lo que podemos estimar los ingresos en unos 45.000 €., que al parecer ingresa la federación de cofradías. La Federación de Cofradías, recibe anualmente una subvención del Ayuntamiento de Granada de 75.000 €. A esto debe añadirse todo el coste de policía local, protección civil, cortes y desvíos de tráfico... por el que las cofradías no pagan nada, por entenderse que se trata de un evento de interés general. Precisamente por eso, el cierre de la Plaza de las Pasiegas, es una barbaridad. ¿Cómo se lo explicamos al granadino de toda la vida que se encuentra ahora sin poder acceder a sus propias tradiciones?

La respuesta, para la derecha, es simple: oferta y demanda... libre mercado. El que lo quiera que se lo pague. No me sirve, aunque sea algo para mí tan lejano como una procesión religiosa.

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