18 de julio de 2015

Consenso en la Alhambra ¿Para qué o para quién?

No es mala noticia que la Junta de Andalucía haya retirado su pretensión de nombrar al director de la Alhambra unilateralmente. Esto abre camino al consenso. No se trata tan sólo de que la propuesta de Manuel Pezzi (“creanme: El AVE llegará a Granada en 2008”) estuviera cargada de aristas. Se trata, sobre todo, de que el consenso debe comenzar por definir qué Alhambra queremos para la provincia. Se trata de pactar prioridades y objetivos en la gestión antes de designar a la persona que deberá cumplir con esos objetivos. Como granadinos nos debe preocupar más qué es lo que se quiere hacer con la Alhambra que los apellidos de la persona que se nombre para tal fin. Ese es el consenso que nos importa ¿Qué Alhambra debe gestionar la nueva dirección?

En primer lugar, la Alhambra debe ser portal de entrada para el turismo internacional a toda la provincia de Granada. En sus accesos y en la salida del monumento, deben ubicarse los espacios de información y difusión del incomparable patrimonio, apto para el turismo cultural, de Granada: desde los yacimientos de Orce a los conjuntos monumentalaes de Guadix, Baza y el Poniente. Desde la cueva de las ventanas a la ruta de las defensas costeras... sin olvidar el propio patrimonio cultural de una ciudad, Granada, que si no existiera la Alhambra sería conocida por otro patrimonio hoy desaprovechado como el Albayzin, el Sacromonte o nuestros múltiples edificios renacentistas y nazaries.

En segundo lugar, es necesario pactar la extensión y continuidad de la Alhambra con la red de patrimonio cultural de su entorno... ¿Cómo son posibles el precario estado del Alcazar Genil, las dificultades para visitar Dar Al Horra, el monumento a la pintada en que se ha convertido el Albayzín o el escaso aprovechamiento del Corral del Carbón por citar sólo algunos elementos? En esto también el consenso es imprescindible.

En tercer lugar, La Alhambra debe integrarse en la ciudad... ni el atrio, que favorece su aislamiento es solución ni lo era la visión del ascensor que propuso el alcalde alguna noche después de ver Blade Runner, supongo. Hay unos itinerarios naturales que unen La Alhambra con la ciudad, pero que actualmente, por diversos motivos, la dividen. Llenemos de contenido y facilitemos el tránsito por Gomerez, la Cuesta de los Chinos y la Cuesta del Realejo; aseguremos un transporte público fluido y económico. Los jardines de la Alhambra pueden convertirse en el primer parque de Granada.

En cuarto lugar, es imprescincible una opción decidida, valiente, en favor del sector hotelero de la ciudad. Con todas las dificultades de gestión que ello conlleva, necesitamos una dirección del monumento que se fije como objetivo lograr que el máximo número de entradas a la Alhambra sean comercializadas a través de la venta de alojamientos hoteleros en la provincia de Granada. Ahí es donde radica la obtención de plusvalía por el territorio y el mayor potencial para creación de empleo del monumento. Con todo el respeto al excursionista de bocadillo y vuelta a dormir a Málaga o Sevilla, esta debe ser la forma más incómoda, cara y difícil de visitar la Alhambra (hoy es la más cómoda)

Por último, pero quizá lo más importante, la Alhambra debe ser concebida como una arquitectura en un paisaje. La Alhambra es lo que es porque está rodeada de los entornos naturales de los ríos que enmarcan la colina en que se alza. Sin el barranco del Darro desde Plaza Nueva a Beas de Granada, la Alhambra no es la Alhmabra. Sin la Vega del Genil con sus huertas y cortijos, tampoco. Una gestión de la Alhambra basada en el consenso, pasa también por un papel activo del monumento en la defensa de su entorno paisajístico. Por la declaración como espacio agrario protegido de la Vega de Granada y la protección del cauce del Darro y su patrimonio, como el cortijo del Jesús del Valle.

Un consenso en torno a la Alhambra no concebido como un reparto de poder y sillones, sino para que la Alhambra se oriente a mejorar los espacios públicos de la ciudad y crear empleo... sí. Eso es lo que necesitamos los trabajadores de esta provincia. Cuestión de clase.

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