22 de junio de 2016

Perez Royo: La Reforma Constitucional Inviable

La Constitución española de 1978 es una constitución "vergonzante". Nadie se atrevió a decir abiertamente qué quería. Ni respecto de la monarquía ni respecto de la composición y sistema electoral de las Cortes Generales ni sobre la constitución territorial.
Así  de contundente se muestra el profesor Pérez Royo en un pequeño libro publicado unas semanas antes de las elecciones del 20 de diciembre, pero que tiene, si cabe, más actualidad que antes de los fallidos comicios del pasado invierno.


La Reforma Constitucional Inviable (Ed. La Catarata, 2015) es una mezcla de reportaje periodístico, análisis político y disección jurídica de la gestación de nuestra actual constitución. Análisis que se proyecta hacia las consecuencias actuales de una norma básica aprobada bajo unas circunstancias de excepción hoy día intolerables.

La tesis del libro se sintetiza en una triple caracterización de nuestro texto constitucional como "bipartidista, antifederal y monárquica". Unos principios discutibles, pero que no pudieron nunca ser discutidos. Ahí radica el interés de este análisis que no duda en calificar de "ilegítima" nuestra constitución, por haber sido redactada por unas cortes devenidas en constituyentes por la puerta trasera, pero que carecían también de legitimidad de origen.

En efecto. Es esencial leer con atención el capítulo dedicado a la forma en que fue retorcido el principio de igualdad, son el cual no cabe legitimidad política democrática. Todo el cambio se diseñó para que todo quedara igual. Para blindar el gatopardismo de la alternancia política que hemos padecido los últimos 40 años en España. En este sentido, es fundamental también el ejercicio de desmitificación de la transición que se realiza. Un análisis que demuestra que las reglas por las que se ha regido España desde la muerte del dictador, fueron elegidas por las Cortes de dicho dictador, el General Franco, y que de ahí nace el principio ilegitimador de todo el aparataje constitucional posterior.

Pero lo más esclarecedor, y aquí se ve la mano del investigador, es el relato de cómo las cortes en transición de 1977 y muy especialmente el PSOE, fueron cómplices de la maniobra ya impuesta por las cortes franquistas de 1976 en la adopción de mecanismos que desviaran la capacidad de elegir del pueblo español. Un sistema electoral que garantizara por un lado la alternancia de fuerzas moderadas en el Congreso y por el otro la presencia de una minoría de bloqueo en el Senado que asegurara que los españoles permanecíamos "atados y bien atados".

Son sólo 140 páginas en las que también tiene tiempo el autor de exponer que la constitución tardofranquista del 78 se redactó para hacer expresamente imposible una evolución hacia el Estado Federal. También para anunciar que las formas de Estado que no preven mecanismos de permanente revalidación de su principio de legitimidad (y en el caso español es imposible por los defectos genéticos del propio texto) están abocadas al colapso. Se deja entrever que el colapso ya ha comenzado y que desde el encaje de Cataluña en el Estado hasta la superación del sentimiento de desafección hacia las instituciones de las nuevas generaciones, claman por una nueva constitución.

Resulta esperanzador saber que la apuesta por un proceso constituyente que lanzara Izquierda Unida hace algún tiempo, coincide con las posiciones de personas tan moderadas y cargadas de autoridad como el profesor Pérez Royo. Luego discutiremos el contenido, pero que España necesita una nueva constitución con plena legitimidad democrática y sin hacernos trampas entre nosotros y nosotras mismas, es cada vez una opción más mayoritaria.

Algo avanzamos... lean el libro.

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