15 de octubre de 2017

La Mina, realismo socialista. Una lectura obligada


"Lo hombres se vuelven para mirar al capataz., Sus caras están llenas de odio y desesperación. Algo irremediable se lee en sus ojos, en la protesta de sus manos que se agitan nerviosamente. Porque ahora no se trata de algo sin importancia, se trata de respirar"

Acabo de terminar "La Mina" de Armando López Salinas. El retrato trágico de la clase campesina y obrera de la España del "milagro" económico franquista de los años 50. Esta novela corta, que debería ser lectura obligada en cualquier instituto de secundaria andaluz, es casi una desconocida. Sin embargo, describe con gran lucidez fenómenos como la desigual propiedad de la tierra en Andalucía y sus consecuencias sociales, el drama de la emigración interior y la forma de vida de la clase obrera emigrada. Elementos que deberían conocer las generaciones que hoy, de nuevo, se ven forzadas a la emigración, aunque bajo condiciones mucho menos inhumanas.

No he podido leerla en mejor momento: justo después de estudiar la historia económica de  la España contemporánea. Lo que nos dicen los libros de texto: que la acumulación de capital en la España de posguerra se hizo a través de una explotación implacable de la clase que había perdido esa guerra, gracias, precisamente, al régimen impuesto por quienes la ganaron, lo refleja a la perfección el relato. No se trata ya de conceptos abstractos, sino del retrato personal del sacrificio de una generación entera que vivió en su propio país como en un gigantesco campo de trabajos forzados peninsular.

Pero sobre todo, este libro, a través de una cuidadosísima edición de AKAL (Aquí tenéis enlace a la web), permite al menos dos lecturas más: una, a través del estudio preliminar de David Becerra Mayor, que nos ofrece todo el contexto literario, económico, político y social de la novela. Desde las decisiones de política económica hasta el análisis sociológico del fenómeno migratorio de la posguerra, pasando por la propia situación del Partido Comunista en la época, del cual Armando López Salinas fue un destacado dirigente. La otra lectura, la hacemos a través de los 24 fragmentos censurados en su día por la dictadura para permitir la publicación de la novela. El preciso criterio con el que son cuidadosamente eliminadas del texto las referencias a la complicidad de la Iglesia, la prensa o el propio gobierno con los abusos del capital, así como cualquier referencia a la idea de agruparse los trabajadores es impresionante y nos ofrece un testimonio de primera mano de lo que suponía la opresión ideológica franquista.

Esta es una novela de auténtico realismo socialista (como gustaba denominarse al propio autor y no meramente social) que a través de alguno de los párrafos censurados, muestra explícitamente lo que es la plusvalía, las contradicciones de clase y las dificultades de la lucha obrera. Pese a ello, logró ser finalista del premio Nadal en 1959, lo que nos da una idea de su calidad literaria. Hoy, 60 años después de su publicación, sigue vigente y sigue conmoviendo con una prosa poética que no deja impasible y habla de las aspiraciones más básicas del ser humano: dignidad, identidad, paz, sentido... siempre con el telón de fondo de la lucha de clases reprimida "Se habían callado las perforadoras, y el silencio, como la ventosa de un pulpo, absorbía hasta el respirar de los hombres y de las máquinas. Era un silencio mineral, profundo, un silencio de siglos."

No se que más decir para convenceros de que la leáis. Yo le estoy muy agradecido a quien me insistió para que lo hiciera... espero vuestros comentarios.


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