3 de octubre de 2019

La Alhambra Resort



Miles de niños y niñas de Andalucía tendrán más complicado a partir de hoy conocer La Alhambra. Así o ha decidido el flamante nuevo gobierno andaluz y la directora del patronato, cargo de confianza del Partido Popular.

Los conservadores han decidido desde Sevilla que las visitas organizadas de colegios o institutos ya no podrán hacerse en abril, mayo o junio. Tampoco en septiembre. Además, tendrán que ser obligatoriamente en día lectivo. Nada de fin de semana. Imagino que los directores de los centros de Huelva o Cádiz estarán encantados con la perspectiva de un viaje de ida y vuelta en autocar en el mismo día. Eso o perder otro día de clase... o cambiar de planes y dejar a los niños sin conocer La alhambra.
Al final, lo veremos pronto, bajará el número de alumnos de centros escolarea andaluces que visitan La Alhambra al cabo del año. No es que sean muchos: 55.568 el año pasado frente a un aforo total del monumento de más de 2,7 millones de visitantes. Apenas un 2%, Pero si desciende el número de visitas escolares en unos miles, serán otros tantos turistas de pago los que entren en su lugar. Objetivo cumplido: más caja para el patronato y más movimiento turístico en la capital. Todo bien ¿No?

No. Todo mal. Porque La Alhambra no es un parque temático ni un mero gancho turístico, aunque cumpla esa función. Es, sobre todo, un complejo declarado patrimonio de la humanidad cuyo conocimiento histórico y académico es fundamental para los escolares andaluces. No en vano la UNESCO, al definir los espacios de patrimonio cultural de la humanidad establece que deben, entre otras cosas: "representar una obra maestra del genio creativo humano, testimoniar un importante intercambio de valores humanos a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, en el desarrollo de la arquitectura, tecnología, artes monumentales, urbanismo o diseño paisajístico y aportar un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida." Todo esto y mucho más es la Alhambra y conocerlo de primera mano es un derecho de nuestros niños y niñas, además de un objetivo de interés social, si queremos que después comprendan y valoren el patrimonio.

Dar prioridad a un uno por ciento más de guiris sacrificando el acceso de algunos miles de niños andaluces es una barbaridad tan sólo propia de la más descarnada lógica liberal. Porque de eso se trata. De vetar la presencia de grupos escolares los fines de semana y los meses de abril a septiembre, es decir, los de temporada alta, cuando más demanda y negocio ofrece el monumento. Pura lógica mercantilista que ignora por completo el interés de los alumnos y alumnas.

Para colmo, este criterio vulnera también el IV pacto andaluz por el turismo, que establece entre sus objetivos corregir la estacionalidad turística en Andalucía, evitando que se concentre el turismo en los periodos en los que los destinos están ya saturados. Pues bien, esta política busca justamente lo contrario: sacar las visitas escolares de los periodos de temporada alta, en los que tenemos Granada saturada de turistas... para que quepan más turistas todavía. ¡Genial!

Dicen los conservadores que esto se hace por el bien de los alumnos, para evitar la temporada de exámenes. No obstante, para decirlo todo, aun queda un recurso para que los escolares puedan visitar La Alhambra en temporada alta o fin de semana: hacer una visita escolar guiada de pago. Ahí ya, si es pagando, no importa ni la temporada ni los exámenes. Los niños de los papás que paguen (porque puedan permitírselo) pueden venir cuando quieran ¿Comprenden? ¿O se lo explico?

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