Corría el rumor, cuando yo era apenas un adolescente en Madrid, de que los propietarios de los kioscos del Retiro cegaban las fuentes públicas para tener más negocio. Ya fuera leyenda urbana o realidad, no sabía yo entonces que me estaban hablando de un ejemplo práctico de la paradoja de Lauderdale. Un mecanismo que cada vez vemos más a nuestro alrededor, también en Granada, como una de las mayores perversiones del capitalismo. James Maitland, conde de Lauderdale, teorizó allá por 1800, que a menudo el capitalismo basa la obtención de beneficios no en la producción de abundancia, sino en la generación de escasez. Dificultando o restringiendo el acceso a un bien público, la población se ve abocada a recurrir al mercado para conseguir lo que antes era de acceso libre o compartido. Maitland describía así lo que había sido el proceso de cercamiento de tierras comunes en la Inglaterra de su época. Pero el método se sigue aplicando en la actualidad y Granada está repleta de ejemplos: ¿Conoce...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones