5 de septiembre de 2012

Para qué soy delegado territorial de la Junta.

Hoy se ha celebrado la toma de posesión de los delegados territoriales de la Junta de Andalucía en Granada. En mi caso, delegado de Fomento, vivienda, turismo y comercio.

Una periodista me ha preguntado por mis prioridades. Mi respuesta ha sido que espero que seamos capaces de gestionar lo inmediato dando prioridad a las víctimas de la crisis y a la justicia social en nuestra tierra. Pero que más allá de eso, la legislatura debe servir para desarrollar un gran paquete de leyes que cambien Andalucía, que debe abandonar el paradigma del poder hegemónico del mercado para avanzar hacia el control democrático de la economía.

En lo inmediato, asegurar los servicios públicos, distribuir con justicia los escasos recursos para que todos los andaluces tengan sanidad, educación, atención a los dependientes, un techo y unos ingresos mínimos con los que vivir.

En el medio plazo, desarrollar leyes para avanzar hacia la banca pública, el banco público de tierras, el parque público de vivienda en alquiler, la reforma agraria, la democracia participativa, la soberanía energética,  el diseño estratégico y participado de la política económica...

Por el camino, ayudar a nuestros sectores económicos que más fácil tienen crear empleo con rapidez: pequeño comercio, PYMEs turísticas, agricultura, rehabilitación de viviendas (incluida la eficiencia energética), rehabilitación del patrimonio histórico y atención a la dependencia. Pero también avanzar de forma urgente en el transporte público en un escenario de agotamiento de los combustibles del que la derecha no se quiere enterar.

El tiempo que esté de delegado, quiero tener en mi mente siempre a las personas más pobres de mi provincia: a los niños y a las mujeres que viven en los barrios olvidadados. No podremos estar plenamente orgullosos de ser andaluces mientras sigamos teniendo un cuarto mundo en cada una de nuestras ciudades. Su liberación (liberación de la pobreza) otorgará a nuestra sociedad la carta de dignidad de la que hoy carecemos.

Todo esto es posible. Todo esto y más, siempre y cuando el gobierno andaluz, comprometido con su pueblo, cuente también con el compromiso del pueblo andaluz para pelear por los recursos que Andalucía necesita. Unos recursos hoy amenazados por la derecha que, desde Madrid, quiere asfixiar nuestra autonomía. Por eso mi promesa de lealtad "al jefe del estado" ha sido también "En defensa de los derechos del pueblo andaluz". Porque para poder tener un gobierno que esté con su pueblo, necesitamos un pueblo que está con su gobierno.

Espero estar a la altura de los compañeros y compañeras que me han puesto en esta responsabilidad y de los cientos de miles de andaluces que lo han hecho posible con su voto ilusionado.