21 de diciembre de 2014

Senderos e Historias por la Vega de Granada



http://www.abacografico.es/index.php/editorial/libros-en-papel/senderos-historias.html
Este, no solo magnífico, sino, yo diría, necesario libro de Agustín Gil, es mucho más que una guía turística, histórica, ambiental y paisajística de la Vega de Granada. Es también un ejercicio, desde la memoria, que nos ayuda a entender qué cosa es esta Granada nuestra en la que muchos vivimos, y aún más visitan, sin acabar de comprenderla.
¿Qué es Granada? Granada es una inmensa y fértil vega, recorrida por miles de caminos, acequias y años de historia. Y en medio de ella, y alrededor, algunos espacios reservados para que habiten los seres humanos. Los mismos que durante esos miles de años han vivido de la generosa riqueza de la tierra, así como de los oficios y servicios indirectos que la labor en ella generaba. Granada es un huerto con decenas de núcleos de población que conforman el área metropolitana.
Yo descubrí esa verdad, de un golpe de vista, la primera vez que vi conscientemente la Vega. Fue en octubre de 1988. Era mi tercer día en Granada. Recién llegado de Madrid y con un plano debajo del brazo, intentaba comprender la ciudad en la que iba a vivir. Al atravesar el Camino de Ronda y llegar a Arabial, que entonces lindaba directamente con la Vega, tuve la sensación de estar en un paseo marítimo. Con edificios residenciales de diez plantas a mi espalda y un horizonte verde ante mí. Hay ciudades de mar, hay ciudades de industria y hay, como Granada, ciudades de vega. Pero Granada hace décadas que renegó de la Vega como los malos hijos reniegan de la madre. Con la prepotencia y la ignorancia de la juventud. Ese espíritu que podríamos llamar de "neocateto urbano", el mismo que nos llevó a arrancar las vías del tranvía o a demoler las más hermosas casonas del barrio Fígares. Un espíritu que impregna no pocos de los discursos actuales que esgrimen el desarrollo para enmascarar la depredación del entorno y la apropiación de lo público.
Valoremos lo que somos y desarrollémoslo. Corrijamos el rumbo, como otros ya han hecho. En Barcelona, por ejemplo, desde que se planteó la transformación urbana a raíz de las Olimpiadas de 1992, se alzó un discurso que después se hizo hegemónico: Barcelona, que no es otra cosa que un puerto de mar, había crecido de espaldas al mar, ignorándolo, marginándolo, buscando su identidad y futuro al margen del espacio natural y económico que le había dado origen. Era hora de corregirlo. Y cuando la ciudad decidió reconciliarse con el mar, y lo hizo magníficamente (aunque con escaso criterio social), disfrutó de un renacimiento que aún perdura.
Es hora de que Granada, que no es otra cosa que la fortaleza y mercado central de la Vega, se reconcilie con su propia historia. Granada debe cesar de devorar el recurso natural y económico al cual se debe y desarrollarlo con mentalidad, aspiraciones y medios del siglo XXI. Esto pasa por un cambio de mentalidad que, mucho me temo, va a necesitar de un cambio generacional en los decisores económicos, sociales y políticos. Pasar de la generación que ha visto en los marjales de la Vega un espacio en el que meter urbanizaciones, centros comerciales y autovías, a otra generación. La que vea en nuestra vega un yacimiento de empleo productivo, sostenible y de calidad.
Este es el criterio defendido por el profesor Joaquín Casado en un muy recomendable cuaderno publicado en 2011 por la Real Academia de Buenas Letras de Granada: “La Vega de Granada como solución y apuesta de futuro”. En él defendía la necesidad, no sólo de la tradicional protección pasiva de la Vega, prohibiendo determinados usos, sino, sobre todo, una protección activa de la Vega, convirtiéndola en un valor económico disuasorio de la urbanización: “apoyo a los labradores de la Vega para potenciar de una parte los cultivos industriales ligados a la alameda y de otra a la introducción de la agricultura ecológica a gran escala, implicándose las administraciones en ayudar económicamente y con ayudas técnicas a los labradores para que, entre otras acciones, puedan vender sus productos directamente al consumidor”. Se trata de volver a la tierra, pero de otra manera.
Este libro invita al esparcimiento en la Vega como lugar de salud, ocio y educación ambiental para personas de todas las edades. Pero también es pedagogía pura y experiencial de las raíces vivenciales de Granada: el espacio en el que pueden convivir la industria agroalimentaria, la huerta ecológica, el sendero centenario, la acequia, el cortijo reutilizado como alojamiento o restaurante de excelencia para el visitante turístico, la alameda, el carril bici, la actividad cultural de hondas raíces populares y hasta el cultivo de hierbas medicinales con el centro de investigación biomédica.
Felicito a Agustín, su autor, por defender la Vega y por insertar en ello también algo de pedagogía sobre el transporte público. Pero le felicito sobre todo por escribir una obra cargada de futuro. Este libro debe ser leído, pero debe, además, ser practicado. Porque recorrer la Vega, comprender su historia y su potencial, no puede quedarse solo en una contemplación nostálgica del pasado. Debe ser, acto seguido, motivo de inspiración para planificar el futuro. Un futuro que pasa, necesariamente, por un modelo de producción y consumo coherente y respetuoso con el entorno privilegiado en el que vivimos. Uno de los más bellos del mundo: la Vega de Granada.

14 de diciembre de 2014

Precios de Ruina y productos inaccesibles. 9 medidas para Sacar la agricultura del libremercado.

     Abandonado al libremercado, el campo andaluz no tiene futuro. Más de medio millón de andaluces son trabajadores del campo. Su renta no deja de bajar año tras año mientras los precios de los productos permanecen inestables y a la baja y los de los insumos (gasoil, agua, fertilizantes, equipos...) suben año tras año sin parar. La rentabilidad económica del campo andaluz es ya tan baja que el arrendamiento de la tierra no vale nada y las cosechas se quedan en el campo sin recoger cada vez con más frecuencia.

     La lógica del libremercado es la de la competencia entre modelos de producción, en la que acaba triunfando aquel que es capaz de satisfacer una necesidad de mercado con una calidad aceptable a un precio más barato.
     Trasladada esta lógica a la agricultura, se produce un arrastre inexorable de la producción agrícola hacia un modelo que la mayoría consideraremos indeseable y que nadie (ni siquiera los defensores del libremercado) se atreverá a defender en público: se trata de un modelo de explotación agrícola industrializada, centrado en la capacidad de vender a unos precios lo más bajos posibles un producto uniforme, estandarizado e indistinguible, con el empleo del menor número de trabajadores posible y, para lograr economías de escala, con una alta concentración de la propiedad de la tierra.
     Quienes consideren este modelo deseable, ya pueden dejar de leer... para el resto, queda reconocer que este es el "destino manifiesto" de la agricultura sometida a los cánones del lineralismo y que si queremos otro modelo, tendremos que afrontar la tarea ingente de sacar a la agricultura del libremercado. Cabría una tercera vía, a la que me referiré al final, que en realidad es un espejismo, pero que se parece mucho a la situación actual.
ANUARIO COAG 2013
     Se trata de sacar a la actividad agrícola del libremercado, contemplándola no como un sector económico más, sino como un sector estratégico, vinculado a la soberanía alimentaria y que, por tanto, no puede ser dejado al "riesgo y ventura" de los vaivenes del mercado global.
     Se trata de alcanzar un gran pacto por la soberanía alimentaria entre ciudadanía y agricultores, con el soporte y aval del estado. Un pacto con medidas a desarrollar y que se pueden poner en marcha desde las administraciones autonómicas que tengan voluntad:
  1. Tasas a las grandes Superficies comerciales para reducir su competitividad en el sector de la distribución minorista, en el que gozan de una posición hegemónica cercana al oligopolio. Una posición de fuerza que emplean para imponer precios injustos a los productores agrícolas, llevándolos al borde (o totalmente) de la venta a pérdida y provocando una caida de precios en el mercado en general, lo que crea escenarios de rentabilidad negativa imposibles de asumir para los productores agrícolas.
  2. Banca Pública. Una herramienta indispensable para garantizar el acceso al crédito para la pequeña y mediana explotación agraria, ya sea para circulante o para financiación de inversiones. En la actualidad, la dificultad de acceso al crédito está provocando situaciones de obsolescencia de determinadas explotaciones o el abandono de otras, favoreciendo así la concentración de la tierra.
  3. Ley integral de agricultura. Para blindar por ley las medidas que en el ámbito autonómico puedan proteger a los agricultores y poner en marcha planes de modernización, acceso a la tierra, etc.
  4. Canales cortos de comercialización de productos alimentarios. Intervención directa de la administración autonómica para facilitar la venta directa de productores a consumidores, o al menos con el menor número de intermediarios posibles (economatos de barrio, cadena cooperativa de pequeños comercios, etc.)
  5. Parques agrícolas de las Vegas periurbanas. Protección de las vegas periurbanas e impulso a agricultura y ganadería. Creación de alguna figura de protección patrimonial, así como de un ente de gestión que garantice la protección de un recurso finito y escaso, como es el suelo agrícola en los ámbitos periurbanos, para dedicarlo a la producción alimentaria, con planes que favorezcan la rentabilidad de las explotaciones.

     Andalucía, donde la presencia de IU en el gobierno andaluz está suponiendo un antes y un después en el planteamiento de un nuevo modelo productivo, ya está trabajando en estas cinco líneas, con diferente grado de desarrollo y siempre en una fase inicial de un objetivo tan ambicioso como es sacar del libremercado la actividad agrícola: la consejería de comercio ya ha planteado y desarrollado la propuesta de tasa a las grandes superficies, que si no es ya una realidad en Andalucía se debe, exclusivamente, a la falta de valentía política del socio mayoritario del gobierno (PSOE) y a la capacidad de influencia que sobre el mismo tiene la patronal de las grandes superficies minoristas; la banca pública ha sido el gran elemento de negociación de estos presupuestos. Una victoria política para IU cuyo desarrollo progresivo debe alumbrar los primeros logros a lo largo de 2015; la ley integral de agricultura se debe redactar y aprobar a lo largo de 2015, según consta en el pacto político que sustenta el gobierno (y aquí será clave el papel activo y la capacidad de propuesta de las organizaciones agroganaderas); en materia de canales cortos de comercialización, ha empezado a andar un proyecto piloto denominado "oficinas de mediación comercial", dirigido por la consejería de comercio y turismo y orientado, precisamente, a crear este tipo de redes. Y, finalmente, la protección e impulso de las Vegas es un importante reto en el que el impulso conjunto de la asociación vegaeduca y salvemos la vega de Granada, junto con el grupo parlamentario de IU, ha forzado la creación de un grupo de trabajo interdepartamental, a instancias del parlamento, pero formado por varias consejerías, que debe emitir una propuesta concreta para desarrollarla legislativamente, en los próximos meses.
     Hasta aquí alcanzan las iniciativas que se pueden tomar desde las competencias autonómicas. Y quiero destacar que en Andalucía todas están en marcha. Pero las verdaderas soluciones a la situación de la agricultura y ganadería deben venir de marcos normativos superiores: de un cambio de la política agrícola estatal y europea. Agricultores y ganaderos necesitan un gobierno en España que esté dispuesto a modificar:
  1. Los Precios de la energía, estableciendo para el gasoil y electricidad vinculados a la producción agrícola un precio dotado de una bonificación modulada en proporción inversa al tamaño de la explotación. Además, incorporar ayudas fiscales a la complementación de rentas agrícolas con la producción de energías renovables, para las que nuestro medio rural goza de un gran potencial.
  2. Cambiar los impuestos en el medio rural. Transformar la fiscalidad referida a la actividad agrícola. Penalizar el mantenimiento de fincas improductivas mientras se reduce el IVA, se reducen los tramos básicos y se logra una mayor progresividad, recaudando sobre la base de las ganancias obtenidas una vez descontado el salario del propio agricultor. Dejar de gravar la propia actividad económica para pasar a recaudar sobre la base del beneficio obtenido.
  3. Cambiar la política agraria comunitaria (PAC) Sin entrar en el reparto canallesco y contra Andalucía que hizo el PP este año, las ayudas deben dirigirse a hacer sostenible la explotación familiar y no la gran explotación, modulando las ayudas como llevan reclamando los agricultores desde hace décadas (actualmente el 20% de los grandes productores se quedan el 80% de las ayudas europeas). Las ayudas deben, además, respaldar la producción y no la mera tenencia de cultivos; reconocer situaciones diversas como la del olivar de serranía. Finalmente, la Política agraria comunitaria debería también entrar a determinar unas relaciones laborales y salariales dignas para autónomos y asalariados del campo. 
  4. Regular los precios. El autónomo del campo es prácticamente el único productor de España que no sabe a qué precio va a vender su producción cuando acomete su actividad económica. Es una situación de desprotección en la que grandes grupos de intermediación abusan de su posición de dominio para imponer precios ridículos que llevan a la ruina a los agricultores. Paradójicamente, esos productos alcanzan después unos precios en la cadena de distribución que hacen que ámplias capas sociales golpeadas por la crisis no puedan acceder a a ellos. Una efectiva regulación de precios debe hacerse a nivel estatal y conlleva una transformación del modelo de distribución, pero también una dura negociación con las autoridades europeas. Es, sin embargo, imprescindible para lograr la soberanía alimentaria.
     Pero para desarrollar estas medidas necesitamos otro gobierno en España. Uno que no se haya rendido a los dictados de Centroeuropa antes incluso de alcanzar el poder.
     En algún momento me he referido a que cabe una "tercera vía" que se parece mucho a la situación a la que nos dirigimos. Se trata de mantener una agricultura residual, deficitaria, subsidiada e ineficiente. Incapaz de competir en el mercado y a la que permanezcan atados cientos de miles de trabajadores agrarios en situación de dependencia y con una economía de subsistencia, precaria e incierta... es un espejismo. Se trata en realidad de hacer "soportable" la pérdida de competitividad del campo en tanto en cuanto se consolida el modelo del libremercado, para después dejar caer a los pequeños productores. Sin embargo, es justo lo que está ocurriendo.

   Si no queremos que ese sea el futuro, urge la creación de esa alianza política de agricultores y ciudadanía urbana por un nuevo modelo, centrado en la soberanía alimentaria, que saque a la agricultura del libremercado.

9 de noviembre de 2014

Ganemos para cambiar, no para consolidar el régimen

   La convocatoria de GANEMOS puede ser la más estimulante iniciativa de empoderamiento ciudadano que se haya dado en España desde que tenemos memoria.

     Se trata de hacer posible que, bajo la iniciativa de la ciudadanía hastiada, grupos ciudadanos, partidos políticos y movimientos sociales nos pongamos de acuerdo en cuatro cosas simples pero difíciles a la vez:
  • Un programa para cambiar nuestros pueblos y ciudades desde abajo.
  • Un código común de ética en la vida pública (más allá del que tengamos y vengamos aplicando en cada organización).
  • Un método radicalmente democrático para hacerlo todo antes y después de las elecciones.
  • Una candidatura de gente dispuesta a asumir la responsabilidad de "mandar obedeciendo"
     Desde IU, llevamos años soñando, personal y colectivamente con un momento así, y ya hemos dado pasos para hacerlo posible: lo primero, a través de miilitantes que se han implicado en potenciar, convocar, extender y aportar ideas y trabajo al movimiento. Lo segundo: posponiendo (desde el mes de julio que era la fecha prevista) la aprobación de programas y elección de candidatos a las elecciones ¿Por qué? porque preferimos que los candidatos y programa de GANEMOS sean el programa y candidatos que nos representen a todos los que queremos cambiar los ayuntamientos. Debemos sumar fuerzas para cambiar la realidad, que es para lo que estamos en política. Lo tercero, y más importante de todo, asumiendo que GANEMOS es un movimiento asambleario donde cada persona es un voto; un movimiento que debe permanecer como verdadero poder ciudadano de ejercicio del protagonismo político, después de las elecciones. Para controlar y dirigir a los representantes electos.
   La oportunidad, para la sociedad que lleva años de recortes, estafas, corrupción, despilfarro y burlas, es inmensa. No la desperdiciemos.
     Se trata de cambiar la sociedad, de consumar la caída del régimen bipartidista y facilitar (si no provocar definitivamente) la puesta en marcha de un proceso constituyente.
    En este momento, sólo un obstáculo aparece en el horizonte para que la iniciativa GANEMOS se convierta en una realidad para que de verdad GANEMOS. Y es la fórmula jurídica que se adopte. Si, como defienden algunos, se optara por la "agrupación electoral", se estaría renunciando, de partida, a cualquier representación en las Diputaciones Provinciales. En la práctica, la consecuencia inmediata de formar agrupaciones de electores es investir Presidente de la Diputación al candidato del PP de la mayoría de las provincias de España (y desde luego de la de Granada)
         La ley electoral es clara: sólo los partidos y las coaliciones de partidos pueden sumar votos para elegir diputados provinciales. Las agrupaciones de electores no cuentan y en el reparto, dejarían todo el espacio a los partidos tradicionales. Por lo tanto, GANEMOS sólo puede ser coalición con adscripción de partidos y ciudadanos. Nos guste o no (que yo comprendo que no guste)
     No es una decisión trivial. Las Diputaciones controlan miles de millones de dinero público. Mucho más desde que se remodeló la ley de administración local. Controlan servicios como la recogida y tratamiento de basuras, el agua, la política cultural, las carreteras provinciales, los servicios sociales, la promoción turística... que afectan a decenas de millones de personas. ¿Debemos dejarlas en las mismas manos que las han gobernado todos estos años, sólo porque pueda parecer más estético o acorde a unos principios formales?
     Más aún. Si se trata de dar un golpe al aparato de poder construido por el bipartidismo ¿Qué sentido tiene dejarle a ese régimen todas las Diputaciones? Si hay una institución que es necesario sanear en España son, precisamente, las Diputaciones. Nosotros siempre hemos defendido su desaparición. Pero, mientras tanto ¿se las dejamos para que sigan usándolas como hasta ahora? Se trata de miles de puestos de confianza, contratos a dedo, tratos de privilegio, subvenciones, ayudas y chanchullos para mantener una red clientelar basada en corruptelas; millones de euros para comprar las líneas editoriales de los medios de comunicación... ¿Se puede cambiar un país dejando todo ese poder en manos del régimen?

     Finalmente, pensemos en miles de pequeños municipios (más de 150 sólo en la provincia de Granada) de menos de 20.000 habitantes en los que vive más del 50% de la población española. Sus alcaldes (aunque sean de IU o de GANEMOS) no pueden mover un contrato, una obra o un servicio significativo, ni mucho menos dar en ello participación a la ciudadanía, sin contar con la Diputación ¿Vamos a entregar como ovejas al matadero a las poblaciones y alcaldes de estos municipios en manos del bipartidismo a través de las diputaciones? ¿Pero qué sentido de la responsabilidad política sería ese? Quienes vemos en la iniciativa ciudadana de GANEMOS un proyecto de largo aliento con la aspiración de cambiar el país, sabemos que este eslabón es necesario. Que hay que sumar al cambio, a la iniciativa de transformación a ese 50% de población que vive administrado por las Diputaciones.
     Con independencia de lo que pensemos desde IU. No creo que a ningún ciudadano independiente y que honestamente quiera cambiar las cosas pueda respaldar otra cosa que la única salida que nos deja la ley electoral: la coalición.

      Una cosa debe estar clara y lo digo como coordinador de IU en Granada: si GANEMOS se abre paso asumiendo el ser coalición electoral, esta debería ser sólo su fórmula jurídica instrumental. El movimiento, la iniciativa política asamblearia de base ciudadana debe seguir siendo siempre su verdadera naturaleza. De donde nace la fuerza para cambiar las cosas.
   

8 de octubre de 2014

¿Y si quiero gastarme los 200 € en drogas me las suministra también el Corte Inglés?

"A los pocos meses de terminar la carrera de psicología, me llegó una carta de El Corte Inglés a casa. Era una cita para acudir a una entrevista de trabajo para el departamento de recursos humanos. Me pareció una oportunidad fantástica, aunque me extrañó un poco, ya que yo no había presentado ningún curriculum en la empresa.

El día de la entrevista, me encontré en una sala con la mitad de mi promoción. Al parecer había sido una cita masiva. Una mujer nos dio un discurso sobre el privilegio que suponía haber sido seleccionaas por una empresa multinacional y con tanto prestigio. Que era una gran oportunidad para enriquecer nuestro curriculum y poner en práctica lo que habíamos estudiado, etc.

Al final, se concretaban las condiciones... se trataba de una beca de dos años de duración, en el departamento de personal, desarrollando trabajo real y productivo para la empresa, con horario de 8 a 15h cinco días a la semana (una jornada laboral completa) y, por  supuesto, sin cotizar, porque éramos becarias. Eso sí, como incentivo, El Corte Inglés nos obsequiaría con 200 € al mes ¡en cheques regalo del propio Corte Inglés!

La única reacción lógica, fue la de un compañero, bastante singular que alzando la mano preguntó ¿Y si quiero gastarme los 200 € en drogas me las suministra también el Corte Inglés? Mientras recogía sus cosas para largarse de ese antro, como hicimos buena parte de los presentes"

Es la historia de la primera experiencia laboral de una compañera de IU de Córdoba, que se lamentaba de que, al revés que ella, varios de los asistentes acabaron aceptando aquellas condiciones. Ya sé que hablar de trabajo esclavo parecerá a algunos injusto. Y lo es. Las condiciones de esclavitud, que requeiren facilitar alimento y cobijo a los esclavos, son superiores a lo que se puede comprar en una capital por 200€.

El director de El Corte Inglés que puso en marcha esta práctica y otras similares (delación entre compañeros, persecución sindical, etc.) fue Isidoro Álvarez, fallecido hace tres semana y el mismo del que todos los medios de comunicación comerciales han dicho maravillas (que para eso les pagan) y que ha recibido elogios de los dos reyes -original y copia-, mientras nuestro presidente del gobierno ha declarado que constituía "con su trabajo e ideas, un referente mundial en el sector del comercio y un icono de credibilidad y confianza para tantas familias y consumidores" admás de ser "un destacado representante del empresariado español"

Como quiera que nadie ha protestado en el mundo empresarial, supongo que el empresariado español, en efecto, se siente perfectamente representado por este auténtico esclavista del S.XXI. Supongo, además, puesto que tampoco ha protestado nadie en el PP, que en el partido que nos gobierna están de acuerdo. Que para ellos, este es el camino a seguir.
 
Ese es el mensaje: ideas y prácticas de explotación absoluta, de convertir el trabajo en servidumbre. Ese es el camino declarado por el PP para sacar a España de la crisis. El problema es que para ellos España son unos pocos miles de personajes como Isidoro Álvarez  El resto, los millones como usted y yo no somos España. Somos sólo mano de obra, estadísticas, excedentes... consumidores, como mucho.

Hoy 7 de octubre, día del trabajo digno, rindo homenaje a gentes como mi amiga Isa, que se levantó y se negó a aceptar condiciones indignas. Porque es esa gente, la que se niega, la que conquista derechos para todos, incluidos los que se rinden.

14 de septiembre de 2014

Cada familia crea o destruye 2 empleos al decidir dónde compra

Cada día, con nuestra compra doméstica, tenemos el poder de sacar a gente del paro.

Llevo toda la vida comprando en uno de los dos "coviranes" de mi barrio (en concreto, en el "coviran Manolo") Lo he hecho por comodidad, por confianza y por qué no decirlo, por apoyar a uno de los pocos comercios que van quedando en mi barrio y ayudar a mantenerlo. Lo que no sabía, es el tremendo poder de que estaba haciendo uso con esa decisión.

Recientemente, a raíz la visita del consejero de comercio de la Junta de Andalucía a la central de la cooperativa COVIRAN, vislumbré unos datos que me llevaron a hacerme una pregunta ¿Cuántos puestos de trabajo en el comercio provocamos a lo largo de nuestra vida con nuestra compra diaria?

Lo que he hecho es una comparativa burda, pero con unos resultados tan contundentes, que deberían hacernos pensar y, probablemente, cambiar algunos de nuestros hábitos de consumo.

Según el Ranking de empresas 2014, las principales cadenas de distribución de alimentos en España,tienen estructuras empresariales muy similares, en cuanto a la cantidad de mano de obra necesaria para su negocio, oscilando desde los 4,1 trabajadores por cada millón de euros facturado para la gigante Mercadona hasta los 3,2 trabajadores por millón vendido de Alcampo.




Carrefour Mercadona DIA ALCAMPO Coviran
Ventas (M€) 7.500 17.500 4.250 3.200 1.240
Empleos 30.458 71.333 16.556 10.254 14.052
Empleo / M€ 4,1 4,1 3,9 3,2 11,3



Un modelo radicalmente distinto es el de la cooperativa de supermercados covirán. Según los datos ofrecidos por la dirección de la cooperativa en su memoria 2013, para llevar a cabo la venta en su red de supermercados de 1.240 Millones de Euros, se necesitaron 14.052 puestos de trabajo. Es decir, 11.3 trabajadores por cada millón de Euros vendido.




El gasto medio en alimentación es de 1.650 € por persona y año, según la encuesta de presupuestos familiares del INE. Para una familia de 4 miembros, 6.600 €/año, que en 25 años suponen la nada despreciable cantidad de 165.000 €

La pregunta que me hacía al principio queda respondida con facilidad: si tomamos la decisión personal o familiar de hacer nuestra compra doméstica en una gran superficie, a lo largo de 25 años de vida familiar (más o menos lo que deberían tardar los hijos en lograr emanciparse), habremos mantenido 0.7 puestos de trabajo durante un año en CARREFOUR o MERCADONA, 0,6 puestos de trabajo en DIA o 0,5 empleos en ALCAMPO. En cambio, si decidimos comprar en un supermercado de barrio, habremos mantenido ¡2 empleos de un año sólo con nuestra compra diaria!

Expresado de un manera más clara: si 25 familias deciden hacer su compra en una gran superficie durante todo un año, tan sólo necesitan 0,6 dependientes... si lo hacen en un supermercado de barrio, necesitan 2 empleos casi completos... En una ciudad como Granada, son miles de puestos de trabajo estable el impacto a considerar.

Si los 32.000 Millones de Euros que las familias españolas consumimos en las grandes superficies fueran gastados íntegramente en supermercados de barrio con modelo de empresa cooperativa, se crearían en España 238.000 puestos de trabajo

¿Sorprendido? Yo sí. Y aún más sorprendido de que alcaldes, presidentes de comunidades autónomas y ministros sigan fomentando y ayudando a la implantación de grandes superficies en nuestro país. Desde las facilidades urbanísticas a la concesión de subvenciones con dinero público.

Más que nunca, debemos avanzar en la creación en Andalucía de una tasa a las grandes superficies comerciales, para lograr que un reparto más justo de la riqueza y el empleo sea posible.

26 de julio de 2014

Muerte y vida de las grandes ciudades

Los diseños urbanísticos que llevamos años aplicando están acabando con nuestras ciudades, que se están convirtiendo en espacios decadentes, grises y deshumanizados.

Acabo de terminar la lectura atenta de "Muerte y Vida de las Grandes Ciudades" de Jane Jacobs. Esta entrada es para recomendar fervientemente su lectura a cualquier persona interesada en el buen funcionamiento de su ciudad. Desde la seguridad a la movilidad, de la vida comercial a la participación ciudadana o la cohesión social, todas los elementos cruciales de la vida de una ciudad son analizados en esta obra. La autora nos demuestra que todos ellos quedan en buena medida determinados por el diseño urbano.

La obra es ya un clásico, publicado por primera vez en los años 60 y enfocado en la realidad norteamericana, pero leyéndolo, y a la luz de los ejemplos de verdadero despropósito urbanístico que denuncia, parece que lo hubiesen escrito ayer tras darse una vuelta por los bodrios urbanísticos que se han perpetrado en Madrid, Sevilla, Granada o Valencia.

Jacobs fue una importante activista, defensora de la ciudad frente a la especulación en el Nueva York de los años 50, 60 y 70. Lo que este libro viene a decir, con gran riqueza de ejemplos, razonamientos y contraejemplos, es que una ciudad verdaderamente no es un montón de edificios entre los cuales se mueve la gente, sino un entramado de espacios públicos tan atractivos, que la gente quiere vivir y trabajar en ellos.

Para que el espacio público funcione, se necesita, en resumen, cumplir cuatro condiciones de la mejor manera posible:
  1. Manzanas pequeñas, con muchas esquinas y alternativas en el recorrido.
  2. Una densidad de población potente, sin llegar al hacinamiento.
  3. Variedad en la antigüedad y calidad (valor) de los edificios.
  4. Mezcla de usos (residencial, servicios-laboral, comercial, administrativo) en el mismo espacio.
Si pensamos en las animadas zonas del centro de cualquier ciudad, las que mejor funcionan como barrio (los ensanches de Barcelona o Madrid, o los que fueron en su origen buenos barrios obreros como el Zaidín en Granada o Moratalaz en Madrid), veremos que cumplen en alto grado al menos 3, si no 4 de estas condiciones. Y que funcionan mejor cuanto más las cumplen.

La mezcla de usos asegura la animación a distintas horas del día y la semana y, unida a la alta densidad de población y a la abundancia de calles (manzanas pequeñas) hace intensa la vida en las aceras y con ello uso comercial de los bajos de los edificios, lo que, a su vez, multiplica el número de usuarios de la calle. La diversidad en el valor y estado de amortización de los edificios, finalmente, permite su renovación progresiva "orgánica" y no catastrófica.

Es justo lo contrario de la mayoría de los desarrollos urbanos que hemos visto en las últimas décadas, al amparo del culto al automovil y, sobre todo, de la codicia de los promotores y dueños de suelo, deseosos de realizar el mínimo posible de cesiones de suelo para viales, equipamientos u otros usos.

Macromanzanas de más de 100 metros de fachada, monocultivo del uso residencial, segregado de ese monstruo antiurbano que es el centro comercial, gigantescas urbanizaciones de acosados (perdón, adosados) con una densidad de población ridícula... parece que alguien se leyó el manual de como construir la anticiudad y decidió aplicarlo.
 
Los diseños quedan preciosos en los dibujos, pero en esas calles, sin comercio viable ni otra razón para recorrerlas que ir expresamente al domicilio, el peatón está sólo, desprotegido, es invisible. Por falta de densidad, el transporte público es inviable mientras el coste de mantenimiento, iluminación, limpieza y seguridad se dispara... a la par que se condena a los residentes a depender del coche hasta para ir a comprar el pan.

No voy a reproducir aquí el libro entero, pero os recomiendo de veras su lectura. Los capítulos finales dedicados a analizar las políticas de promoción de vivienda social o la regeneración de barrios olvidados, así como el papel de "termita" que hace la proliferación de cesiones al automóvil son de una calidad y actualidad inmejorable.

Termino subrayando la íntima conexión de la defensa de la ciudad que hace Jacobs, con la defensa a ultranza del pequeño comercio, de la tienda de barrio. que esta realizando IU desde el gobierno de Andalucía. Las tiendas de barrio ofrecen todo un catálogo de servicios públicos que van mucho más allá de la venta de productos. Quienes las atienden, se constituyen en "personajes públicos informales" que ejercen funciones de vigilancia pasiva, información práctica, cohesión social y, sobre todo, generación de diversidad en manzanas, calles y barrios que, de lo contrario, serían simplemente almacenes nocturnos de personas.
Jane Jacobs

10 de julio de 2014

Por un convenio justo en la hostelería


Según el Servicio Andaluz de Estadísticas Turísitcas, (SAETA), la provincia de Granada registró en el año 2013 un total de 4.974.579 pernoctaciones hoteleras. Se trata de un buen dato. Representa una subida importante respecto al año anterior, nada menos que de un 7,2%. Un dato excelente, que se vendieran 334.114 noches de hotel más en 2013.

Por otro lado, es cierto que el viajero medio ha recortado un poco su perfil de consumo. El gasto medio diario ha caido ente 2012 y 2013, de 60,77 a 58,95 €/día, con la consiguiente pérdida de rentabilidad por viajero en el sector.

No obstante, esta pérdida de rentabilidad se ve compensada con creces con el crecimiento de la masa de turistas. En conjunto, tomando ambos indicadores (número de pernoctaciones y gasto medio diario) la facturación hotelera ha crecido un entorno del 4% entre 2012 y 2013, en una cantidad que se puede estimar en algo más de 11 millones sólo en la provincia de Granada.

Paradojicamente, un crecimiento de la facturación del sector, no viene acompañado de un crecimiento de la facturación ni de la rentabilidad por hotel. El sector tiene otros problemas, como es la multiplicación de plazas hoteleras, que ese mismo año 2013 crecieron un 5%. Esta mayor número de camas ha devorado sobradamente el incremento de la facturación. Así pues, los hoteleros de Granada están recibiendo, de media, en sus negocios, un 2,4% más de pernoctaciones de viajeros que gastan un 3% menos por persona y día. Tenemos una actividad turística que mejora estadísticamente, pero que empeora para cada empresario.

A esta problemática se une la competencia desleal de los alojamientos no turísticos pero alquilados por días o semanas sueltas (apartamentos en la playa o en el Albayzin). Son alojamientos que apenas crean empleo, que no ofrecen servicios ni una calidad comparable a la de un hotel; que no llevan registro de ocupantes ni pagan impuestos como otra empresa turística. Sin embargo, son completamente legales. La nefasta modificación de la ley de arrendamientos urbanos puesta en marcha por el gobierno de España, ha legalizado este fenómeno que sí que daña muy gravemente al sector, pues es imposible competir con sus precios por habitación.

La competencia entre hoteleros, a ver quien baja más sus precios, es el tercer factor que está dañando la rentabilidad hotelera, junto con una estacionalidad creciente, que no logra que los establecimientos se llenen fuera de fines de semana o periodos vacacionales.

Ninguno de estos facortes justifica un recorte de los salarios de los trabajadores hoteleros. El coste de la mano de obra no es, en ningún sentido, el problema del sector hotelero. De hecho, el número de empleados en el sector cayó un 2,2% entre 2012 y 2013 (y este dato no recoge la renovación de trabajadores con pérdida de salario, masiva en el sector)

Si las causas de la pérdida de rentabilidad del sector son el exceso de oferta, la ley de arrendamientos, la bajada de tarifa y la estacionalidad turística, mal vamos a resolverlo atacando a un factor (el coste de la mano de obra) que en absoluto tiene que ver con el problema.

Lo que necesita el sector de hostelería en su cunjunto en Granada es estabilidad, con una pronta firma de un convenio que no implique un retroceso para los ya muy castigados trabajadores. A partir de ahí, desarrollar la estrategia andaluza de lucha contra la estacionalidad; el establecimiento por parte de los ayuntamientos de limitaciones a la construcción de nuevos hoteles, con la declaración de "zonas saturadas" allá donde esté objetivamente justificado; un pacto entre los propios empresarios para frenar la subasta a la baja de las tarifas hoteleras y, por último, una urgente revisión de la ley de arrendamientos urbanos, junto con una intensa campaña de lucha contra la economía sumergida, que acabe con la competencia desleal.

6 de junio de 2014

Turismo astronómico en Andalucía

El mes pasado, celebramos en Granada las primeras jornadas andaluzas de turismo astronómico. Una actividdad turística novedosa, en crecimiento y que ya es modelo de éxito en otros lugares del mundo.

A todos nos atrae el espectáculo del firmamento estrellado. La visita a un gran observatorio astronómico, la realización de una observación por telescopio o incluso una simple sesión guiada de observación del cielo nocturno, se pueden convertir fácilmente en un producto turístico comercializable.

Esta ha sido la experiencia de la región de Coquimbo, en Chile, de la isla de La Palma, de Arizona o el Sur de Portugal, donde ya captan cientos de miles de astroturistas cada año. Durante las jornadas, la responsable de marketing del gobierno chileno en Coquimbo, nos explicaba que tras más de una década de pequeñas y medianas inversiones públicas, han logrado captar un 10% de la actvidad turística en torno a la astronomía.

El astroturista es un tipo especial de turista cultural, con perfil de gasto medio alto, activo, que no sólo se interesa por el firmamento, sino también por la gastronomía, la historia, el arte y todo tipo de actividades en la naturaleza y dado a repetir la visita. Se trata por tanto de un visitante de varios días que, además, no concentra su actividad sólo en la temporada alta. Todos los territorios que se han interesado por el astroturismo, han logrado reducir de forma significativa la estacionalidad. Uno de los mayores problemas de nuestro sector turístico.

Jaén, Granada y Almería tienen unas condiciones casi únicas para la práctica del turismo astronómico: en el extremo Sur de Europa, por tanto, con mayor porción del cielo visible; clima seco, suave y con escasa nubosidad, lo que facilita las observaciones y da mayor calidad al cielo oscuro; numerosas montañas, con facilidad para realizar observaciones a 2.000 ó 3.000 metros; gran número de parques naturales con escasísima contaminación lumínica y, lo más importante, un sector turístico consolidado, con infraestructuras para atender al visitante. Unamos a todo ello un excepcional pasado histórico, representado por los dólmenes y otros restos arqueológicos orientados en relación con los astros, así como por la tradición astronómica musulmana.

Con un pequeño esfuerzo, podríamos introducirnos en este sector, creando numerosos puestos de trabajo. Debemos mejorar la calidad de nuestro cielo, reduciendo la contaminación lumínica, formar guías especializados, certificar la calidad de nuestro cielo (como han logrado ya Sierra Morena y la Sierra Sur de Jaén) invertir en observatorios municipales o comarcales orientados al turismo y crear rutas y actividades concretas comercializables, convirtiendo en producto turístico lo que ya es un recurso sin explotar.

No obstante, tenemos una última y formidable fortaleza en las inmediaciones de nuestro territorio: el observatorio astronómico de Calar Alto. El mayor observatorio astronómico de Europa, donde se realiza ciencia de primera línea y que demuestra que aquí está el mejor cielo de Europa. Todas las regiones que ya están creando riqueza en torno al astroturismo, lo hacen a la vera de grandes observatorios profesionales. La mera visita diurna a los telescopios es ya un recurso turístico. La posibilidad de formar allí a nuestros futuros guías, constituye una oportunidad envidiable, y el reclamo turístico de hacer observaciones astronómicas en sus inmediaciones, un valor innegable. Pero Calar Alto está gravemente amenazado de cierre a causa de los recortes del CSIC. Si por amor a la ciencia no fuera suficiente, hay que salvar Calar Alto también por interés de nuestra actividad turística. Es una fortaleza de Andalucía que no podemos permitirnos perder. El Gobierno de España debe rectificar y evitar su cierre y la Junta de Andalucía haría bien en plantearse apoyar su rescate.

Publicado en diario IDEAL en mayo de 2014

1 de abril de 2014

3 de abril Todos a la calle.

Los dos mayores sindicatos de clase de España (UGT y CC.OO.) se equivocaron el 22M al no formar parte de la convocatoria. La respuesta de la izquierda política y social es llamarles a la unidad, respaldando con contundencia la convocatoria del próximo 3 de abril "por otra Europa".

Necesitamos la unidad de la izquierda política, social y sindical. Ya no es un anhelo ni una aspiración; ya no es ni siquiera una estrategia. Ahora se trata de salvar nuestras vidas tal y como las conocíamos. De que se parezcan, siquiera de lejos a nuestras vidas, tal y como queríamos que fueran. Se trata de evitar que dentro de una década estemos unos viviendo con pensiones de pobreza y otros condenados a trabajos  por salarios de hambre, con sistemas de salud y educación de pura beneficiencia y con la amenaza permanente de la represión penal y policial en caso de protesta. Algo que es ya una realidad. Porque la salida de la derecha a la crisis no es otra cosa que la crisis permanente.


O creamos nosotros y nosotras otro futuro o ese, sólo ese negro futuro, verdadera distopía, es lo que nos espera.

El 22 M ha sido una respuesta maravillosa. La puesta de largo de la sociedad civil movilizada, que emerge del malestar de la crisis. Una mayoría social que reclama la aparición de una alternativa y que está dispuesta a apoyarla. El discurso político está ya escrito: no a la deuda, no a los recortes, revolución fiscal, revolución democrática, servicios públicos... Ya está el discurso y la masa que lo respalda ¿Dónde está la herramienta política que lo encarne? O concretamos en un bloque sociopolítico unitario, con capacidad de actuar en lo político todo el esfuerzo y el espíritu del 22M, o la marea bajará y la playa quedará tal cual estaba.

Ahora, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) pone en marcha una convocatoria de movilizaciones en toda Europa para el próximo 3 de abril. Lo hace en torno a un "manifiesto" muy suave, de perfil bajo, pero que representa un salto de gigante respecto a las políticas que el bipartidismo a encarnado todos estos años. El manifiesto de las CES plantea, resumidamente, los siguientes puntos:
  • Contra los recortes y el austericidio.
  • Contra una competitividad basada en la reducción de salarios.
  • Por un plan de choque por el empleo.
  • Un presupuesto europeo decidido democráticamente.
  • Creación de un "protocolo de progreso social" anexo a los tratados de la unión y que garantice los derechos sociales por encima de las libertades económicos.
  • Refuerzo de la negociación colectiva y revalorización de los salarios.
  • Regulación contra la precariedad laboral. Empleo digno y estable.
  • Regular la igualdad de derechos sociales entre territorios de la Unión y clases laborales.
  • Ofensiva política contra la xenofobia y la discriminación racial.
  • Carta de servicios públicos, accesibles y de calidad en toda la UE.
  • Sistema público de pensiones con financiación garantizada.
  • Política fiscal justa más progresiva y con mayor poder recaudatorio para el estado.
  • Armonización de impuesto de sociedades en toda Europa.
  • Eliminación de los paraisos fiscales.
  • Lucha contra la corrupción y la economía sumergida.
  • Control de los mercados financieros.
  • Reafirmación de los poderes institucionales europeos frente al poder de la Troika.
  • Mayor poder para el Parlamento Europeo.
  • Regular y garantizar el acceso a la información a la ciudadanía.

Es cierto que la CES debería hacer autocrítica y comenzar por pedir perdón a más de 100 millones de trabajadores europeos a los que se supone que representa. Debería pedir perdón por haber apoyado en su día la Constitución Europea, que es todo lo contrario de lo proclamado en ese manifiesto que ahora nos presenta. No obstante, el que no lo haga no se resta ni un ápice de validez al enunciado. Un enunciado que el millón largo de personas que marchamos en Madrid el pasado 22M firmaríamos sin dudar.

Es verdad también que para algunos esta declaración se queda corta: no plantea la nacionalización de sectores estratégicos; no cuestiona la deuda externa ilegítima; no plantea la banca pública, ni la República ni la salida de la OTAN, por decir algunas cosas. No es, en definitiva, el programa de mi organización política. No obstante, es el paso adelante oportuno en este momento para las mayorías sociales que necesitan una esperanza.

Es cierto, finalmente, que las centrales sindicales mayoritarias se equivocaron al no convocar el 22M. Pero nos equivocaríamos también nosotros y nosotras, quienes construimos el 22M, si ahora cometiésemos el mismo error a la inversa, no respondiendo a la llamada sindical. Debemos ir, con convicción, y llamar a las direcciones sindicales al trabajo unitario, a la convergencia que IU lleva teorizando y construyendo desde hace años.

No me cabe duda que las organizaciones sindicales deben haber sacado la lección oportuna del 22M (y en Andalucía, del 28F). Ya no estamos en el S XX. Y no sólo los sindicatos pueden movilizar. Se trata de construir desde abajo, con humildad, con decenas de organizaciones mucho más pequeñas que la tuya, pero capaces de sumar, entre todas, mucho pueblo organizado.

El siguiente paso puede ser una huelga general política, y esto es inimaginable sin el apoyo de los sindicatos de clase. El siguiente paso es confrontar abiertamente con la otra salida: la de la ultraderecha emergente y cada vez más envalentonada, como estamos viendo en Francia. Y ahí vamos a hacer falta todos. Sindicatos incluidos.