6 de junio de 2014

Turismo astronómico en Andalucía

El mes pasado, celebramos en Granada las primeras jornadas andaluzas de turismo astronómico. Una actividdad turística novedosa, en crecimiento y que ya es modelo de éxito en otros lugares del mundo.

A todos nos atrae el espectáculo del firmamento estrellado. La visita a un gran observatorio astronómico, la realización de una observación por telescopio o incluso una simple sesión guiada de observación del cielo nocturno, se pueden convertir fácilmente en un producto turístico comercializable.

Esta ha sido la experiencia de la región de Coquimbo, en Chile, de la isla de La Palma, de Arizona o el Sur de Portugal, donde ya captan cientos de miles de astroturistas cada año. Durante las jornadas, la responsable de marketing del gobierno chileno en Coquimbo, nos explicaba que tras más de una década de pequeñas y medianas inversiones públicas, han logrado captar un 10% de la actvidad turística en torno a la astronomía.

El astroturista es un tipo especial de turista cultural, con perfil de gasto medio alto, activo, que no sólo se interesa por el firmamento, sino también por la gastronomía, la historia, el arte y todo tipo de actividades en la naturaleza y dado a repetir la visita. Se trata por tanto de un visitante de varios días que, además, no concentra su actividad sólo en la temporada alta. Todos los territorios que se han interesado por el astroturismo, han logrado reducir de forma significativa la estacionalidad. Uno de los mayores problemas de nuestro sector turístico.

Jaén, Granada y Almería tienen unas condiciones casi únicas para la práctica del turismo astronómico: en el extremo Sur de Europa, por tanto, con mayor porción del cielo visible; clima seco, suave y con escasa nubosidad, lo que facilita las observaciones y da mayor calidad al cielo oscuro; numerosas montañas, con facilidad para realizar observaciones a 2.000 ó 3.000 metros; gran número de parques naturales con escasísima contaminación lumínica y, lo más importante, un sector turístico consolidado, con infraestructuras para atender al visitante. Unamos a todo ello un excepcional pasado histórico, representado por los dólmenes y otros restos arqueológicos orientados en relación con los astros, así como por la tradición astronómica musulmana.

Con un pequeño esfuerzo, podríamos introducirnos en este sector, creando numerosos puestos de trabajo. Debemos mejorar la calidad de nuestro cielo, reduciendo la contaminación lumínica, formar guías especializados, certificar la calidad de nuestro cielo (como han logrado ya Sierra Morena y la Sierra Sur de Jaén) invertir en observatorios municipales o comarcales orientados al turismo y crear rutas y actividades concretas comercializables, convirtiendo en producto turístico lo que ya es un recurso sin explotar.

No obstante, tenemos una última y formidable fortaleza en las inmediaciones de nuestro territorio: el observatorio astronómico de Calar Alto. El mayor observatorio astronómico de Europa, donde se realiza ciencia de primera línea y que demuestra que aquí está el mejor cielo de Europa. Todas las regiones que ya están creando riqueza en torno al astroturismo, lo hacen a la vera de grandes observatorios profesionales. La mera visita diurna a los telescopios es ya un recurso turístico. La posibilidad de formar allí a nuestros futuros guías, constituye una oportunidad envidiable, y el reclamo turístico de hacer observaciones astronómicas en sus inmediaciones, un valor innegable. Pero Calar Alto está gravemente amenazado de cierre a causa de los recortes del CSIC. Si por amor a la ciencia no fuera suficiente, hay que salvar Calar Alto también por interés de nuestra actividad turística. Es una fortaleza de Andalucía que no podemos permitirnos perder. El Gobierno de España debe rectificar y evitar su cierre y la Junta de Andalucía haría bien en plantearse apoyar su rescate.

Publicado en diario IDEAL en mayo de 2014