31 de mayo de 2016

Confluencia Política y Social para ganar.

IU+Podemos+Equo no son suficientes. Izquierda Unida y Podemos ya han dado un paso al frente. Ahora le toca a toda la izquierda social si no queremos que pase de largo el tren.

Las elecciones del 26J no son unas elecciones más. Quien gobierne tras ellas, nos llevará a una España en 2020, en la que se habrán operado transformaciones irreversibles. Si esas transformaciones serán pérdidas o ganancias para la mayoría social, depende del resultado.

Desde un punto de vista cualitativo, las encuestas apuntan a un triple empate entre PP, PSOE y UP con Cs de minoría bisagra. Con un resultado así, lo más probable es una gran coalición. de "centro" con el PP en la presidencia. PSOE, Cs y PP ya han avisado de que "no habrá nuevas elecciones", lo que equivale a decir que en última instancia están dispuestos a que gobierne cualquiera de los tres.

El programa de la gran coalición será, obviamente, el formado por lo que les une, que es la ortodoxia económica liberal que caracterizó el segundo mandato de Zapatero, los cuatro de Rajoy y cada uno de los discursos que entre la FAES y la CEOE le redactan a Rivera:
  • Precariedad y abaratamiento del despido.
  • Recortes y privatización de servicios públicos. 
  • Privatización progresiva de las pensiones.
  • Impulso al TTIP (Tratado de libre comercio con EEUU).
  • Crecimiento a corto plazo basado en la especulación y la desigualdad.

Indudablemente, la gran coalición se adornaría con algunas medidas demagógicas de tipo social (tiritas en las heridas abiertas por sus propias políticas) y de postureo contra la corrupción... por lo demás, garantizar los intereses de las oligarquías.

Frente a este siniestro escenario, sólo una amplia mayoría para la coalición Unidos Podemos podría abrir una alternativa. Esta es la verdadera razón por la que Izquierda Unida y Alberto Garzón han dado un paso en el que nos lo jugamos todo. El ser o no ser. ¿Por qué? Pues porque son muchos millones de trabajadores y trabajadoras en España quienes de verdad se lo juegan todo. Y la izquierda siempre ha sabido estar con su clase.

Este es un escenario de confrontación total. Hay dos modelos: el modelo del dinero y el modelo de la gente. La gente necesita la alternativa que representa Unidos Podemos. Pero no nos engañemos. IU+Podemos+Equo no son suficientes. La clave está en ese 32% de abstención. De gente que no se cree nada, que no tiene esperanza de cambio. Pero que se alegraría si las cosas cambiaran. ¿Quién puede llamar a esa gente a movilizarse y votar?

Nos dirigimos a las organizaciones de la izquierda: nos la estamos jugando. No nos dejéis solos. Es el momento del compromiso. De salir del armario del apoliticismo que es, posiblemente, la herencia más duradera que nos haya dejado el franquismo. Ese "no te metas en política", dicho por un dictador fascista, que impregna a todo tipo de movimientos sociales en España. Un elemento muy particular de nuestra política, pues en otros países de Europa, y no digamos ya de EEUU, es perfectamente normal que organizaciones sociales de todo tipo tomen partido e incluso hagan campaña en defensa de los intereses que representan ¿hay algo más normal?

Esta confrontación total interpela directamente a cuatro tipo de organizaciones o movimientos sociales:
  • El sindicalismo de clase (CC.OO., CGT, UGT, USTEA...) ¿Van a seguir poniendo cara de "apolíticos" o "apartidistas" en esta campaña? No sería aceptable. No cuando las opciones están así de claras. De poco sirve que después hagan sindicalismo si en este momento no se posicionan contra la precariedad, los recortes, el TTIP, el despido barato y la brecha de género salarial.
  • Las mareas. (Naranja, Verde, Violeta, Blanca...) ¿Van a convocar manifestaciones dentro de 6 meses cuando la gran coalición meta otro recorte de 10.000 millones en salud, educación, atención social o igualdad de género ordenado por Bruselas? ¿No sería más lógico que se volcaran ahora, públicamente, en hacer posible el cambio político que evite ese recorte?
  • El movimiento ecologista. Desde el modelo energético a las tentaciones de revivir la burbuja inmobiliaria o de las infraestructuras depredadoras, pasando por los peligros que supone el TTIP a todos los niveles, están también en juego. El momento es ahora. No vale denunciar dentro de un año lo que no se luche por evitar ahora.
  • Las víctimas de la crisis. (STOP desahucios, organizaciones de parados, movimientos pro derechos humanos o pro inmigrantes...) Tanto a nivel individual como colectivo saben lo que supondrían 4 años más de austericidio y políticas pro-desigualdad. El rescate a las personas se defiende ahora. En esta campaña.
Estas organizaciones (y otras) no pueden seguir calladas. Se trata de hacer brotar un movimiento ciudadano de entusiasmo por el cambio, sustentado en "plataformas de apoyo a la confluencia" a través de las cuales, estos movimientos sociales den el paso público de respaldar y traer el cambio. Pedimos un compromiso proactivo a estas organizaciones y a muchas otras que también "se la juegan".


No lo pido. Lo reclamo (ahora ya a título personal) como militante de base de alguna de esas organizaciones claramente interpeladas por el momento histórico. Reclamo a sus dirigentes que cumplan con la finalidad de la organización que dirigen, sea solidaria, humanitaria, ecologista o sindical. Que lo hagan ahora en el terreno más eficaz: tomando partido político. Lo hago además, desde la legitimidad que da a IU haber renunciado en provincias como Granada a puestos de salida en las elecciones, porque lo que importa no es IU, sino la gente.

Es el momento de estar, como dice la canción de Serrat:

     Todo esta listo, el agua, el sol y el barro, 
     pero si falta usted no habrá milagro.

9 de mayo de 2016

Bienvenido al infierno

Bienvenido al infierno, es el lema que debería colgar en el despacho de la Mariana, para que tanto el nuevo alcalde como quienes se acerquen a hablar con él, tengan presente el escenario que pisan día a día los próximos tres años. Francisco Cuenca va a ser, casi con seguridad, el alcalde que tenga que pelear con la más compleja situación en el gobierno municipal en lo que llevamos de restaurada vida democrática. Se encuentra una administración local saqueada.

Ya sé que es un recurso habitual aquello de la "herencia recibida", pero pido el beneficio de la duda en este caso y que examinemos brevemente algunos datos objetivos sobre el estado del Ayuntamiento de Granada. Los datos están tomados del Ministerio de Hacienda.

Cuando Torres Hurtado llegó al poder en 2003, heredó un Ayuntamiento relativamente saneado, con una deuda que rondaba los 120 millones de Euros y una capacidad inversora de unos 50 Millones de Euros al año, que permitían hacer mejoras en calles barrios y edificios municipales. Además, la carga de personal era relativamente ligera, con un coste de 65 Millones de Euros al año, que representaban el 28% del total de presupuesto municipal.

Al dejar la alcaldía, el PP devuelve a los granadinos una administración municipal con casi el triple de deuda (más de 300 millones de Euros), que ha perdido prácticamente toda su capacidad de inversión (3 millones de Euros en el último año) e hipertrofiada, con unos gastos de personal que consumen el 40% de todo el presupuesto municipal (al fin y al cabo había muchos parientes y amigos del PP a los que buscar una salida).

No sólo eso. Además, el nuevo alcalde se encuentra la mayor parte del presupuesto o de las potenciales fuentes de ingresos, hipotecadas por unos contratos leoninos que el PP firmó alegremente con empresas privadas (con o sin supervisión de Bárcenas, no sabemos): agua, transporte, ayuda a domicilio, basura y limpieza viaria, jardines, cementerio... Todo se ha privatizado o recontratado en Granada en estos años para mayor enriquecimiento de esos empresarios privados con los que a algunos les encanta almorzar y mayor ruina de la ciudad.

Para colmo, el nuevo alcalde se encuentra otra hipoteca: la marea de los cientos de movimientos sociales, vecinales, culturales, deportivos, juveniles o altruistas que llevan sufriendo la mano de hierro de la derecha granadina estos trece largos años. "No eres de los nuestros" es lo que se podía leer en los ojos de los concejales de los diversos ramos, cada vez que un colectivo "non grato" se acercaba a la Plaza del Carmen con cualquier solicitud o propuesta, aunque no costara dinero. Ahora hay muchas aspiraciones ansiando ser colmadas por parte de todos esos sectores a los que un PP aún en fase de reeducación democrática ha negado la ciudadanía este tiempo.

Y no olvidemos tampoco que la derecha es mucho más que un partido. Hay poderes fácticos que llevan callados y aceptando lo inaceptable más de una década, porque gobiernan los suyos. No nos extrañe que ahora echen las manos al cielo reclamando lo imposible o denunciando lo mismo que no han visto en trece años. La demagogia y el populismo siempre han sido patrimonio del conservadurismo (si no saben de que hablo dense un bañito de La Razón o de intereconomía) La ofensiva empezará antes de que llegue el verano.

La situación es difícil. Mucho. Y por ello, aquellos que defendemos que era y es necesario mantener al PP lejos del poder en la Plaza del Carmen, debemos hacer un gran ejercicio de responsabilidad. Empezando por los propios trabajadores municipales y los sindicatos de clase que los representan, que no deben caer en el error (tan nuestro) de ser pedir lo imposible a la izquierda después de haber tragado a la fuerza lo inaceptable con la derecha; a todos esos colectivos sociales, que deben tener presente la situación real del Ayuntamiento; y finalmente a los grupos de la oposición que hemos optado por no formar parte del gobierno, pero con el que tenemos la responsabilidad de cooperar para que sea viable.

¿Significa esto que no se le puede exigir nada a Paco Cuenca ni al PSOE? En absoluto. Muchas políticas se pueden hacer con poco o nada de coste... incluso con ahorro para las arcas municipales. Desde la participación ciudadana a determinados gestos, ya sea honrar la memoria de los concejales y alcalde asesinados en el cementerio junto a miles de granadinos, ya sea colaborar con medidas contra los desahucios o poner en alquiler social las viviendas municipales vacías. También devolver la cultura al pueblo y ahorrar en gastos superfluos, desde el abuso del coche oficial al permanente autobombo partidista financiado con cargo a los impuestos. O algo tan sencillo como promover la autoorganización de la juventud para que el botellódromo se convierta en un espacio del que poder sentirnos orgullosos por las cosas que en el pasen y se celebren. Tampoco cuesta mucho investigar el despilfarro y arbitrariedades de estos años, para colaborar en la justicia o decir la verdad a los granadinos. Ni que decir tiene, que ponerse institucionalmente a la cabeza (pero con hechos) de la protección de la Vega, del rescate del aeropuerto o de la recuperación del ferrocarril, tiene más de impulso político que de coste económico.

No le arriendo la ganancia a Paco Cuenca, tampoco es de mi partido ni creo que sea el mejor alcalde posible para Granada (lo sería Paco Puentedura) pero desde IU nos comprometemos a que lo que resta de mandato sea un tiempo provechoso. Todo lo que exijamos será por el bien de la ciudad y porque es posible llevarlo a cabo con los recursos realmente disponibles. Seremos también leales frente a las peticiones demagógicas, que llegarán, explicando la realidad. Ante la demagogia, transparencia. Pero sobre todo, esperamos y exigiremos a este alcalde, que haga políticas de izquierdas, transformadoras. Hasta donde se pueda, pero con valentía y con la ambición de mostrar que otra Granada es posible.

Más de media Granada, la de clase trabajadora, lo necesita urgentemente. Incluso aunque no lo sepa.

4 de mayo de 2016

Sí. Una coalición para que todo cambie.

Yo voto sí a la propuesta de negociación de una coalición para que todo cambie. Es la hora, se llama el portal para el voto telemático de IU. Y sí. Desde luego, es la hora. Y es, además, la obligación de unos y de otros.

Escucho y leo a compañeros sobre el referéndum desde el punto de vista de la táctica política: lo que conviene a IU, el cálculo electoral, el papel de las direcciones... y son todas cuestiones interesantes, pero irrelevantes ante el momento que estamos viviendo.

Es la hora, porque los próximos cuatro años serán determinantes para las condiciones de vida material de la clase trabajadora. Sólo la cuestión de la negociación y entrada en vigor (o derrota) del tratado de libre comercio, justifica de por sí esta medida de emergencia que supone constituir una opción unitaria de la izquierda de cara a ganar las elecciones y frenar al capital. Y sólo una candidatura unitaria construida en torno a la coalición IU-podemos puede lograrlo, ya que el PSOE español mantiene, a diferencia de sus homólogos europeos, una posición totalmente acrítica con este proyecto estratégico de la oligarquía.

Hay que parar el TTIP por la salud de nuestros alimentos, por la protección de millones de puestos de trabajo y para garantizar nuestros servicios públicos. Para que nuestros hijos no tengan que firmar su primera hipoteca a los 18 años para pagarse unas tasas universitarias de 9.000 Euros anuales, como ya ocurre en Reino Unido.

El TTIP, la legislación laboral, el gasto público y la justicia fiscal, la persecución de la corrupción, blindar los servicios públicos y conseguir una ley electoral justa. ¿Parece poco? Este tipo de medidas son las que se están negociando en Madrid para un programa común. Son medidas absolutamente de mínimos, pero tan imprescindibles para la clase trabajadora como imposibles de conseguir si Pedro Sánchez, Albert Rivera o Mariano Rajoy son Presidentes este verano.

No se trata del interés corporativo de IU o de podemos. Se trata de formar una coalición, como una coraza entre el capital transnacional y la clase trabajadora. Es nuestra obligación ética y política. Una coraza que libere un espacio y un tiempo en el que podamos empezar a construir lo nuevo.

Ya apunté hace una semana: "Candidatura Unitaria Sí y Cómo" las condiciones que, en mi opinión, deben darse para ese proyecto. Con mayor o menor éxito, ese es el marco en el que se está formando el acuerdo. Ahora la militancia (como siempre debe ser) decidimos en referéndum. Y habrá quien piense en clave territorial, cortoplacista o táctica. Yo prefiero pensar desde el punto de vista de qué fue lo que hice con mi voto en mayo del 2016, cuando todo estaba en juego y existía la posibilidad (con todas sus contradicciones) de formar una coalición para que todo cambie.

Es la hora.